Etiquetas: Crónicas , La Granja Festival

En el valle del rock

II La Granja Festival en Auditorio Municipal de Daimiel (23.06.12)

El pasado sábado, La Granja Festival daba un pequeño pero importante paso hacia adelante, hacia su consolidación, decidida a convertirse en un referente musical anual en La Mancha. El festival organizado por La Casa con Ruedas, hiperactiva asociación cultural con base en Daimiel, Ciudad Real, mantuvo intactos sus valores originales durante esta segunda edición con el claro objetivo de desmarcarse y gozar en un futuro no muy lejano de una personalidad definida, siempre en torno al rock en sus vertientes más folk y country. Con el partido de España convertido en el mayor dolor de cabeza de la organización debido a la coincidencia de horarios, el festival arrancaba a las nueve y media de la noche con La P enúltima Banda. Mientras tanto, en los camerinos esperaban bandas como Smile, Los Deltonos y Sparkle Gross, un cartel breve pero ilusionante y coherente. En total, los asistentes al Auditorio Municipal de Daimiel disfrutaron de 6 horas de música en directo en las que Los Deltonos, estrellas del cartel, demostraron no solo encontrarse en plena forma, sino quizás en su mejor momento. Los cántabros, con más de 20 años de trayectoria, son ya considerados unos clásicos del rock de nuestro país, hecho que otorga aún más mérito a su firme decisión de no vivir de las rentas, dignificando así el oficio en uno de los peores momentos para dedicarse a esto de la música. 

La Penúltima Banda
Exigentes con ellos mismos y con nuevo disco bajo el brazo, la banda liderada por Hendrik Röver maravilló al personal gracias a una técnica depurada a través de los años. Pasada la medianoche, Los Deltonos salían al escenario con la intención de poner rápidamente las cosas en su sitio. Sonaba Repartiendo , el contundente tema que abre su penúltimo álbum, Buenos Tiempos . En adelante, se hizo evidente la importancia de la reorientación estilística de la banda en los últimos años, con la atención fijada en el rock y en el folk más puramente americanos. 

De esta forma, canciones de tono funk como es el caso de Como decía yo cobraban otra dimensión, aceleradas e incluso mejoradas en el directo. De todas maneras, el grueso del concierto estuvo formado por las canciones de su última época, haciendo vivir grandes momentos a los asistentes con temas como El espíritu de la montaña , la firme declaración de rock and roll actitud que es Discotheque Breakdown o Gasoil y Chocolatinas , evidente seña de su reciente espíritu folk, recibida con emoción por el sector más apasionado del público. Cómodos sobre el escenario, Los Deltonos daban también cancha a sus temas más antiguos comenzando por Nadie me conoce y continuado en un doble bis por la siempre añorada Soy un hombre enfermo , la intensa Hard luck blues , una genial Todavía no sabes mi nombre o Escucha , con la que tras hora y media de concierto se despedían definitivamente, entre solos de impresión y la constatación de encontrarnos ante una banda de primera clase con todavía mucho que aportar.

Hendrik Röver (Los Deltonos)
Pero volvamos atrás, al inicio temeroso de un festival que cercano a su pistoletazo de salida competía nada menos que con la Eurocopa de fútbol, evento que todo lo monopoliza y que une al menos pensado al sillón de su casa o a la barra del bar. A eso de las nueve y media de la noche, no solo los franceses sufrían a manos de la selección española. Una víctima colateral, el rock and roll, luchaba por salir adelante bajo un molesto sol que decidía morir matando. Los encargados de abrir la segunda edición de La Granja Festival eran unos viejos conocidos de la organización, que en su papel de estudio de grabación ha registrado su primera referencia discográfica. Procedentes de Tomelloso, La Penúltima Banda serían los encargados no solo de romper el hielo, sino también de representar a los grupos de la zona en un festival que además de encargarse de traer a formaciones que de otra manera no llegarían a la localidad se muestra comprometido en la necesaria retroalimentación de la escena musical, apostando por bandas aún no establecidas. Un cometido que La Penúltima Banda afrontaría con seguridad y sobrada dignidad, presentando las canciones de su primer disco, Acciona el mecanismo . El grupo liderado por “Plancha” dejaba una gran impresión a las decenas de personas que decidieron anteponer la música al deporte. 

Canciones como Aguaceros , Átame , Laberintos o el tema que da nombre al álbum, que arrancaba con el elegante órgano Hammond de “Buitre”, seña de identidad de la formación, daban buena cuenta del buen gusto desplegado por esta banda, heredera precisamente del sonido de bandas como Los Deltonos y otros clásicos recientes del rock español como Los Enemigos. En su repertorio encontramos además un nuevo vínculo a La Casa con Ruedas, que registraba hace dos años un tributo a Buenas Noches Rose. La Penúltima Banda se encargaba de Diez palabras de amor , perteneciente al primer disco del desaparecido grupo madrileño, que en directo supieron llevar sin complicaciones a su terreno con algún verso prestado de Andrés Calamaro.

John Franks (Smile); Pablo Z (Los Deltonos)
Tras ellos, instalada la noche definitivamente, llegaba el folk rock de Smile, una de esas bandas que aciertan de pleno desde su propio bautizo. El grupo liderado por John Franks, con base en Getxo y ampliado en los últimos tiempos hasta los cinco músicos en directo con incorporaciones como las de Daniel Merino, dejaba a todos boquiabiertos el pasado año con un disco de altura. All roads lead to the shore  demostraba la evolución de una banda marcada a fuego por la faceta más positiva y soleada de Paul McCartney y otras claras influencias como The Band, Tom Petty o The Byrds. Temas ya básicos en su repertorio como All he needs o Do as I want hablaban por sí solos, dando un salto de calid ad al propio festival. Sonaba Let go justo cuando el ambiente en el auditorio empezaba a hacer justicia al cartel, a una hora en la que ya no cabían más distracciones o excusas. Llegada la medianoche, Smile abandonaban el escenario cual cenicientas para dar paso a Los Deltonos, no sin antes mezclarse entre el público y volver a dejar patente su gran clase revisitando el Ohio de Neil Young, redondeando así su paso por La Granja.

Llegados a las dos de la mañana, tras la gran experiencia vivida y el consecuente consumo de energía con el grupo de Hendrik Röver, cualquiera podría pensar que la noche llegaba a su fin. Pero no, todo lo contrario. Era el momento para los más valientes amantes del rock and roll de la mano de una joven banda que llega pisando fuerte. Los madrileños Sparkle Gross saltaban al escenario para dar buena muestra de lo que llevan dentro, una mezcla de rock y soul con sobrada energía, sudor y testosterona. Con todavía escasos temas propios, su directo se centraba en las versiones. Versiones, eso sí, del tamaño del Don't let me down de The Beatles o del Rock me baby popularizado por B.B. King. Perfectos para poner fin a una intensa noche.

Sparkle Gross

Ante la avalancha de festivales clónicos, exageradamente estandarizados e impersonales, eventos como La Granja suponen un oasis donde la música se sitúa muy por encima de otras prioridades. Organizada por un pequeño grupo de personas conscientes de la complicada aventura en la que se embarcan, citas como las que propone La Granja resultan honestas y transparentes. En su caso concreto, y a pesar de contar solo con cuatro bandas, el criterio, el buen gusto en la selección y el trato irremediablemente cercano otorgan un convencimiento y una tranquilidad que no puede llevar sino a una justa fidelidad. 

Texto de Bruno Corrales
Fotografía de Amanda Tijeras
Etiquetas: Agenda

Nunca es demasiado Agenda semanal 25/30 de junio

El mes de junio se despide con un calor sofocante y la atención centrada en un gigante llamado fútbol. Nada que pueda con la música en directo, que una semana más se presenta apasionante en la capital. Este mismo lunes, tenemos una nueva cita en Libertad 8 con Iñigo Coppel, que prepara su tercer disco en solitario. Por otro lado, y alejado ya de la actualidad por unos motivos todavía increíbles, tendremos a Javier Krahe en el Café Central durante las siete noches de la semana. Destacan también la nueva visita del barcelonés Daniel Higiénico a la Escalera de Jacob o las dos noches de Iván Ferreiro en Galileo Galilei. Llegados al jueves, el rock and roll pone sobre la mesa un gran dilema al hacer coincidir conciertos de bandas como Látigos Calientes, Sex Museum, 69 Revoluciones, The Diesel Dogs o Los Tikinautas. Cabe subrayar también una nueva oportunidad para conocer la propuesta de Pepper & The Stringalings, que el sábado estarán ofreciendo un concierto gratuito en La Boca del Lobo, así como las fiestas de presentación de los festivales Sonorama y Contempopránea, con Elastic Band y Yani Como en El Sol y Los Ginkas y Reina Republicana en Costello respectivamente.

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Xoel López: "Toda la música que ha pasado por mi vida se queda de alguna manera"

El pasado mes de abril llegaba a nuestras manos Atlántico , la materialización de un decisivo punto de inflexión en la trayectoria vital y artística de Xoel López (A Coruña, 1977). Tras conocer el éxito independiente y comercial bajo el sobrenombre de Deluxe, el músico gallego rompía con todo y se establecía en Buenos Aires. Desde allí, numerosos viajes y vivencias en el continente americano le han llevado a abrir horizontes en lo musical, reinterpretando su propio sonido y dejándose sorprender en todos los sentidos. Lo que comenzaba siendo una huída temporal con billete de vuelta se convertía en una experiencia de más de tres años en un continente del que, queda claro, todavía tenemos mucho que aprender. Rock Sumergido tuvo la oportunidad de charlar telefónicamente con él tras una agotadora jornada de ensayos con las que el gallego se prepara junto a su banda para afrontar una larga gira veraniega. Esto es lo que nos contaba.

Empecemos por el momento de ruptura con tu trayectoria anterior. ¿Cuál fue el detonante?
Sinceramente, no hubo “click”, no hubo un día en el que tomé la decisión. Lo hablaba con Juan de Dios hace poco, pensé que el ritmo de Deluxe y cierta velocidad de trabajo, giras y entrevistas podían ir en detrimento de mi vida personal e incluso de mi música. Podría ser, digamos, un inconveniente. Empecé a pensar en parar y tenía dos objetivos principales, sueños que tenía desde hacía un tiempo: irme a un lugar y vivir allí, cambiar de aires. La sensación de cambiar, de buscar una nueva experiencia y una nueva vida. Buenos Aires y Nueva York eran dos ciudades a las que me había prometido volver con más tiempo. Y como tenía claro que quería estar un tiempo en ambas ciudades me fui dos meses a cada una. Y cuando te vas no sabes realmente cuando vas a volver, la aventura empieza pero no sabes donde acaba. Finalmente me quedé en Buenos Aires como sitio fijo, seguí viajando por toda América y al final pasó todo lo que pasó. 

Hablas de un ritmo anterior que te podía llegar a perjudicar. La preparación de este disco ha sido totalmente diferente, ¿no? ¿Te imponías plazos o dejabas que todo surgiera de forma natural?
Es cierto que no tenía una fecha de salida. De hecho, en realidad lo fui retrasando un poco porque en un principio la idea era haberlo sacado hace más tiempo, y haber sacado también el DVD de La Caravana Americana. Me propuse hacer las cosas sin prisa y no sacar nada hasta que estuviese totalmente reposado y finalizado, que yo sintiese que estaba como para editarlo. Ha sido la vez que más tardé en sacar un disco y también la vez que más tardé en grabarlo. No en cuanto a cantidad de horas en el estudio sino en cuanto al espacio entre la primera parte de la grabación y la segunda. Fue muchísimo más relajado que con los anteriores. 

¿Te fuiste con la idea de volver con algo como esto o simplemente necesitabas marcharte?
No, para nada. De hecho, cuando me fui pensaba que iba a volver pronto. No sabía que iba a condicionar mi música ni que iba a abrir una etapa nueva, tampoco que me iba a encontrar con todo lo que me pasó. Aunque realmente supongo que de alguna forma lo provocas tú o lo buscas inconscientemente, pero yo realmente me fui para volver pronto. Mi idea era estar como mucho un año o así, y al final mira. Pero como casi todo en la vida, uno no puede planear a largo plazo.

¿Crees que, en el futuro, este momento de tu carrera será algo puntual o quizá el comienzo de un nuevo camino, tan duradero y válido como el que has tenido hasta ahora?
Bueno, no puedo saber lo que va a pasar porque la vida al final te sorprende. A lo mejor te digo que va a ser de una manera y luego resulta que es todo lo contrario. Yo lo que he aprendido es a dejarme sorprender, a no preestablecer lo que va a ser o lo que debería ser porque, bueno, en mi caso mi música siempre va a reflejar una realidad y la realidad de mi vida va a depender mucho de lo que me vaya sucediendo y de las circunstancias de cada momento. Yo creo que toda la música que ha pasado por mi vida, ya sean los Who, los Small Faces, los Beatles, la música venezolana, cubana o puertoriqueña, se queda de alguna manera. Entonces, quizás es un camino abierto, una puerta abierta. Diría que es como añadir nuevos ingredientes al mismo potaje

No es que hayas dado entonces la espalda a un estilo.
No, no le doy la espalda a nada. Creo que todo lo que entre musicalmente hablando como algo innovador en mi música se quedará de alguna manera. Aunque mañana haga un disco de jazz, habrá mucha de la música que haya hecho en el pasado. Si hago un disco de rock and roll o de heavy metal, pues supongo que estará muy condicionado por todo lo que he hecho en el pasado, por lo que soy y por lo que he sido. Y está bien que sea así. 

Has presentado ya muchos discos pero, ¿el hecho de que la preparación de Atlántico haya sido más reposada te aporta mayor seguridad en este aspecto? Siendo canciones más maduras, que has tocado ya muchas veces.
Lo que sí que noto es que el hecho de haber tocado las canciones muchas veces antes de grabarlas me dio más seguridad. El hecho de haberlas trabajado con calma, habiéndolas matizado mejor. Con Deluxe, sobre todo en la última etapa, a veces me pasaba que grababa casi a disco por año y me quedaba pensando que alguna canción no me convencía del todo... Que tenía que haberle hecho algo, cambiando alguna frase o lo que sea. Ahora no me ha pasado eso, lo que está es lo que quería hacer. Quizá pueda dejar de gustarme una canción porque cambie de gustos, al cambiar de estilo, pero realmente creo que es la vez que más en armonía estoy con lo que presento. 

A bote pronto destaca en Atlántico  una instrumentación novedosa respecto a lo que has hecho hasta ahora, incluso los coros. En definitiva, los músicos de los que te has rodeado. ¿Ha habido mucho de dejarte aconsejar y dejarte sorprender?
Sí, ha habido mucho de descubrimiento. Muchas cosas las he descubierto in situ, incorporándolas a mi música de forma directa, tocando con gente. Cuando trabajas con percusionistas directamente ellos también te aportan, te enseñan un poco lo que son sus instrumentos. Todo eso se nota. Es un disco muy marcado por la percusión, pero en realidad la percusión no es mas que el origen de la batería. No debería ser algo tan llamativo, lo que pasa es que estamos muy condicionados. En el mercado musical casi todo es batería y guitarra eléctrica, y como este es un disco que estéticamente recurre a otras músicas pues es verdad que llama un poco la atención. Y luego lo que dices tú, mucho coro, es cierto. Tiene que ver de alguna manera con ciertos folclores del mundo en general. 

Pero quiero puntualizar una cosa porque creo que es muy importante. Podemos hablar, como hemos hecho ahora, de los coros, podemos hablar de los estilos de latinoamérica, de los folclores, de lo que tú quieras, pero al final es un disco con doce canciones. Es decir, creo que las canciones están muy por encima de las estéticas musicales en el disco. Las canciones podían haber sido tocadas con percusión, con guitarra eléctrica, guitarra acústica, piano... Para mí las canciones son lo primero. Me parecería un poco injusto darle demasiada importancia a cómo las he grabado, quitándoles la importancia que tienen.

En la rueda de prensa que ofreciste en Picnic para presentar tu nuevo disco ante los medios dijiste que durante este tiempo has tenido la oportunidad de acudir a clases de guitarra y de percusión, pero a mí me sorprende también tu voz. ¿La has educado de alguna forma durante este tiempo?
No he ido a clases de canto si te refieres a eso, pero sí ha pasado una cosa. Primero, que he dejado de fumar, y eso es muy importante porque te da más dinámica, más amplitud. Te aumenta la escala, llegas incluso más alto y de alguna manera tienes la voz más clara, con más riqueza tímbrica. Va a hacer dos años que lo dejé. Y también hay otra cosa: pasé de tocar con una banda en festivales de pop rock, siempre bastante alto de volumen, a tocar mucho en casa con la guitarra española, de aquí para allá, viajando un montón. Digamos que me encontré un poco con mi voz en un contexto menos hostil. Creo que eso también influye mucho en que haya habido una evolución en la voz, para bien o para mal. Es verdad que hay un cambio, hasta me lo dice mi madre: “tienes registros de voz nuevos, cosas que no te había oído”. Pues sí, si tengo que buscar una explicación supongo que serán un poco esas dos cosas.

Vas a estar en varios festivales este verano, ¿crees que será un repertorio fácilmente adaptable?
Sí. Sinceramente, pienso que es lo mismo. Piensa que voy a ir con una banda de siete personas en el escenario, haciendo todos los coros, todas las canciones... Todo. Creo que es un disco que se puede adaptar fácilmente a un festival, a un garito y a lo que haga falta. Al fin y al cabo son canciones, no hay que hacer techno o rock and roll para tocar en un festival.

¿Hay alguna historia que se pueda contar acerca de la máscara con la que apareces en la portada del disco? Me he dado cuenta de que ya aparece anteriormente en un videoclip de Lovely Luna, una de tus bandas paralelas.
Pues mira, eres la primera persona que se dio cuenta (risas). Efectivamente. No hay ninguna historia especial ni nada, pero es muy curioso porque es una máscara que realmente no compré en América. Es una máscara venezolana que está en mi casa desde que yo era niño. Ese vídeo lo rodamos un año después de que yo me fuese a América. En el rodaje hay una foto de Lola García en la que salgo yo con la máscara. Cuando la ví le dije a Lola: “tienes la portada del disco”. Aunque realmente luego hicimos otra foto, una segunda lectura que terminó siendo lo que es ahora la portada, bastante metafórica de alguna manera: Xoel desnudo pero con la máscara americana. Tiene incluso cierto grado de realismo con ese desnudo con pelos de sobaco, algo que a mucha gente hasta le puede parecer un poco grotesco pero que mí me parece que representa muy bien lo que es el disco, que es un disco muy real. Digamos que no hay photoshop. En el disco hay pelillos, en el disco hay sobacos (risas). Fue una cosa que se planteó cuando mandamos la portada: “Oye... un poco fuerte lo de salir con los pelos del sobaco”. Pero es que el disco es así. Si alguien no va a querer escuchar el disco porque no es lo suficientemente fino o estético, pues que no lo escuche. 

En este sentido, aunque refiriéndonos estrictamente a lo musical, ¿has tenido miedo a que antiguos seguidores no entiendan este cambio?
Buf, es que claro, yo no puedo meterme en la cabeza de la gente que va a escuchar el disco. Prefiero pensar en positivo, en la gente a la que le va a gustar, la gente que va a descubrir algo o que va a encontrarse con música que ya conoce. A lo mejor hay gente a la que no le gustaba Deluxe y le engancha este disco. Por mi experencia, por todos los cambios que he ido haciendo siempre en mi carrera y en mi vida, creo que siempre pierdes algo y ganas otras cosa. En el momento en el que yo haga la música que mis fans quieren oír dejaré de ser honesto con lo que yo quiero y empezaré a ser una especie de marioneta del público.

Llama la atención la forma de componer una canción como Buenos Aires , que según aseguras creaste durante un largo período de tiempo, completándola poco a poco. 
Es curioso porque como no sabía que me iba a quedar tanto tiempo en Buenos Aires la empecé a escribir y en un principio la di por terminada pensando que representaba lo que había ido allí a buscar. Cuando me fui quedando sentí la necesidad de ir remodelándola. Le fui añadiendo capas a medida que me iban pasando cosas diferentes, cuando el motivo de mi llegada iba cambiando. Nunca me había pasado eso de escribir una canción por trozos. Sí me ha pasado lo de escribir una canción y luego pulirla un mes después. O incluso meses después, pero lo que es cambiar una palabra por otra, quitar una parte que no te gusta o añadir algo en concreto.

Por tu experiencia reciente en América, ¿crees que allí se vive la música de otra forma?
Yo creo que España es un país tradicionalmente muy musical. De hecho, parte de lo que es América es en parte legado de lo que es España. Bueno, eso no lo digo yo, es una realidad, la conexión cultural entre América y España es una relación histórica obvia y directa empezando por el idioma. Lo que pasa es que yo creo que en América quizás la música está más al orden del día, en cada esquina. Allí todo o casi todo el mundo toca un poco la guitarra, me da la impresión de que son más atrevidos. Nosotros somos un poquito más cohibidos, quizá le tenemos excesivo respeto o demasiado miedo a la crítica. No sé muy bien a qué responde pero yo creo que la gente es más suelta allí con la música. 

Ahora con internet es posible acceder a millones de canciones en un instante. ¿Crees que esta posibilidad se está aprovechando bien o por el contrario puede llegar a estresar o a provocar que escuchemos música peor que antes?
Yo he visto que desde que hay internet y hay un acceso total a la música, un montón de gente disfrutamos de ella felices. Por ejemplo, con Spotify es increíble cómo puedes pasar de escuchar Bruce Springsteen a música africana de principios de siglo. Yo qué sé, eso es acojonante. Te permite saltar de un sitio a otro o hacer aleatorios con música muy diversa. Digamos que favorece mucho la diversidad musical y el acceso directo es siempre para bien. Lo que pasa es que también puede ser un caldo de cultivo para el coleccionismo de datos, y si la música no se escucha con cierta profundidad creo que pierde sentido. Entras en una especie de... Eso, no sé, coleccionismo. A mí lo que me gusta es la música, no necesito ni siquiera conocer muchos grupos, con escuchar dos discos buenos me llega. 

¿Estás hasta el momento contento con cómo ha sido recibido Atlántico ?
Si hubiesen dos personas en el mundo a las que les gustara el disco ya estaría contento. Mi felicidad no puede depender de que le guste a una o a un millón. Obviamente, tengo que sentirme satisfecho con lo que representa el disco respecto a lo que es mi vida. Creo que me expresé bien y que a mí me sirvió para sacar cosas de dentro. Luego, si le gustan a dos o a un millón, no es cosa mía. En este caso la verdad es que la gente lo está recibiendo bien. Me alegra mucho ver que la gente está siendo mucho más abierta, con mucho aperturismo mental. Me gusta pensar que a la gente le apetece escuchar cosas diferentes y que no tiene prejuicios. Me da la sensación de que, al menos el público que yo conozco, el mío digamos, es gente con una sensibilidad parecida a la mía. Obviamente, el tiempo no pasa en balde. La gente es más abierta con 35 que con 17. Con 17 estás en una movida y dices: “me gusta esto y punto”. Y cuando te sacan de eso todo te parece una mierda. 

¿Crees que el Xoel del pasado se escandalizaría si escuchara este disco?
Pues sí. Pero realmente... Me acuerdo perfectamente de una conversación con un primer grupo que tuve, que se llamaban Los Covers. Recuerdo que dije: “Ahora estamos haciendo esto pero yo no sé si a lo mejor dentro de un año estamos haciendo garage puro, o tal”. Como diciendo que yo ya notaba por los pocos años que llevaba tocando que siempre necesitaba cambiar. Sentía que evolucionaba de alguna manera, era un poco consciente de que mi música podía cambiar radicalmente de un día para otro. No me podría imaginar jamás haber llegado a esto. Haber hecho este disco, por ejemplo. Es una cosa que, en ese momento, con 17 años, no me imaginaba, pero sí que me esperaba cualquier cosa. Y ahora me pasa. Podría tener una carrera más continuista y más parecida a lo que estoy haciendo pero tampoco me extrañaría si de repente saco un disco completamente diferente, de jazz o, no sé, instrumental. Por lo que me conozco, sé que podría llegar a lugares que no imagino ahora.

Texto de Bruno Corrales
Etiquetas: Festivales , La Granja Festival

Segunda edición de La Granja Festival

Este sábado, el Auditorio Municipal de Daimiel acogerá la segunda edición de La Granja, festival de rock, country y folk organizado por la Asociación Cultural La Casa con Ruedas . Unos clásicos del rock español como Los Deltonos , en plena forma tras publicar el pasado mes de diciembre su séptimo disco de estudio, La caja de los truenos , encabezan un cartel con el que la organización demuestra mantenerse firme en sus principios y valores originales. Rock Sumergido ha podido hablar con Miguel Ángel Ruiz, miembro del equipo organizador del festival, quien nos explicó sus motivaciones para embarcarse en esta aventura. “Bueno, como casi todo en La Casa con Ruedas, surge de las inquietudes de hacer cosas... Creo que después de la labor periodística y de producción que realizamos, habiendo organizado ya algunos conciertos también, era un paso más o menos lógico que tarde o temprano teníamos que dar”.

Y es que La Casa con Ruedas, un oasis cultural en plena Castilla-La Mancha, además de un webzine de actualidad musical  es un estudio de grabación, una agencia de promoción de artistas y una promotora de conciertos. La Granja Festival, que el el año pasado cumplía con éxito la dura prueba del estreno, afronta en este 2012 un reto no menos importante, la confirmación. Para ello, la organización ha podido contar con otras tres bandas, que acompañarán a Los Deltonos sobre el escenario del Auditorio Municipal. Desde Getxo, Vizcaya, llegan Smile con su genuino folk rock americano, que tendrá su contrapunto gracias a los madrileños Sparkle Gross , quienes desplegarán su poderoso rock and roll. Cerrando el cartel, y en representación de las bandas de la región, podremos ver a La Penúltima Banda . Los de Tomelloso serán además los encargados de romper el hielo a partir de las 21.30h.

A pesar de su juventud, La Granja se desmarca del resto de festivales veraniegos gracias a una filosofía musical clara. “Es un festival de corte folk rock y country, aunque también hay hueco para el rock’n’roll. En Castilla la Mancha no hay ningún festi parecido. Somos conscientes de que no son grupos conocidos para el gran público, pero es muy complicado encontrar a alguien que, después de escucharlos, no le guste o no se lo pase bien. Queremos conseguir algo parecido a lo que ha conseguido el Cazorla Blues Festival; que la marca sea una garantía de que los grupos, sean o no conocidos, son brutales. Sería genial que la gente aficionada a este estilo musical venga a La Granja a descubrir bandas nuevas además de disfrutar de los grupos consolidados”.

A continuación, Miguel Ángel Ruiz nos habla de las cuatro bandas participantes en la segunda edición de La Granja Festival:

Los Deltonos
"Los Deltonos han estado en nuestra mente desde el año pasado. De hecho, en la primera edición vinieron Los Marañones, que también es una banda mítica. Hemos tenido suerte y al final podemos decir con el mayor orgullo del mundo que una banda como Deltonos, que ha escrito y escribe muchísimas frases del libro del rock’n’roll en España, son cabeza de cartel de La Granja Festival. Además, gozan de un estado de forma simplemente insuperable." [ Los Deltonos en Bandcamp ]

Sparkle Gross
"Fue una recomendación de Jose Luis Carnes, de The Bad Note, una promotora de Madrid. Es otra banda de rock’n’roll tipo Black Crowes o Led Zeppelín. Muy jóvenes, muy buenos músicos. Gozan de una proyección muy importante, son un auténtico terremoto. Además, la formación es genial: batera, cantante, guitarra, bajo y hammond." [ Sparkle Gross en Bandcamp ]

Smile
"Es una banda en la que pensamos el año pasado y teníamos una cuenta pendiente en ese sentido. Al tener pocas bandas intentamos tocar todos los palos dentro de los márgenes lógicos del festival. Smile nos ofrece un folk rock tipo Tom Petty con el componente del mar en su rollo. A mi su último disco me parece de lo mejor que he escuchado últimamente. Como te he dicho antes, ¡es imposible que alguien te diga que no le gusta Smile!" [ ]

La Penúltima Banda
"Todos los años incluimos en el cartel a una de las bandas con las que trabajamos. La Penúltima Banda acaba de sacar su primer disco, Acciona el Mecanismo , que hemos producido nosotros, así que la elección era fácil. Es un rock que cuadra mucho con el estilo del festi, muy del rollo Black Crowes o Grand Funk Raildoad. Son de Tomelloso donde hay mucho rock, ¡molan un taco!" [ La Penúltima Banda en Bandcamp ]

Compromiso ecológico
Con vistas a esta segunda edición, La Granja ha reaccionado responsablemente, preocupándose por el impacto medioambiental que supone la organización del propio festival. El pasado mes de marzo, el equipo de La Casa con Ruedas quiso compensar las emisiones de CO2 producidas durante su primera edición plantando 180 tarayes y 20 chopos en las inmediaciones de la localidad, en lo que se denominó El Bosque de La Granja . Además, la organización tampoco da la espalda a su entorno. Aprovechando la cercanía del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, cabe recordar la oferta que el festival propone en colaboración con la empresa Destinos Manchegos, formada por un pack que incluye una visita guiada al parque, el alojamiento en la zona y las entradas para el propio festival.

Las entradas anticipadas para la segunda edición de La Granja Festival están a la venta a través de . Más información en su web oficial .

Texto de Bruno Corrales
Etiquetas: Agenda

La rueda gira Agenda semanal 19/24 de junio

Señor Mostaza
Madrid, ciudad inabarcable, algo que siempre será de agradecer. Pero con el objetivo de centrarnos y ofrecer opciones musicales acordes con el blog, desde hoy damos un pequeño giro a la agenda de conciertos de Rock Sumergido seleccionando cinco de ellos por día. Esta semana celebramos el regreso de Amigos Imaginarios, que esta noche estarán actuando en El Sol con su nuevo disco a punto de ser publicado. Destacan también varios conciertos multitudinarios, como un concierto solidario en apoyo a los niños palestinos refugiados en Gaza con Sheila Blanco, Lucas o Ismael Serrano; o el homenaje al locutor Manolo Fernández, que el jueves congregará en Rockitchen a bandas como Burning, La Frontera o los renacidos Trogloditas. También esta noche, vuelve La Coctelera Sónica a Siroco, dando la bienvenida al verano con invitados como Fernando Martín, Luis Auserón, Iñigo Coppel o Pablo Galiano. Pero el verano no viene solo, pues coincidiendo con su llegada la música se viste de gala y sale a la calle. Entre otras opciones, queremos destacar la programación matinal gratuita que el festival Día de la Música ofrece el sábado en el Matadero, con actuaciones de bandas como Mañana o Templeton.

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Látigos Calientes: "Hay cosas a las que están llamando rock que no lo son"

Desde la libertad que da el no tener que rendir cuentas a nadie, Látigos Calientes proponen una defensa del rock and roll por encima de actitudes impostadas o acordes inofensivos. Fruto del entendimiento de dos músicos con años de experiencia en el rock madrileño, Ernesto Dueñas y Migui Miranda, miembros en el pasado de bandas como Idioterne, Malospelos, Los Rombos o Porros Folares, Látigos Calientes encontraban en 2009 el momento perfecto para comenzar una aventura ya imaginada años atrás. Tras un EP homónimo publicado en vinilo, a finales de 2011 aparecía su primer LP, Señoras y señores... , que en directo han venido defendiendo con la colaboración de baterías como Tuli o Ignacio Labrador y guitarristas de la talla de Joe Eceiza y Pablo Galiano. Reivindicadores del amplio bagaje musical del rock español, un camino trabajado por bandas como Los Brincos, Leño o Ilegales, Látigos Calientes aterrizaban en la escena de la capital listos para remover prejuicios y autocomplacencias. Hace unos meses, tuvimos la oportunidad de hablar y tomar  unas sidras con Ernesto Dueñas y Migui Miranda, que nos hablaron del pasado, presente y futuro de la banda.

¿Cuándo surge la posibilidad de formar la banda? ¿Qué estabáis haciendo por entonces?
Migui : Yo tenía un grupo que se llamaba Idioterne, estuve nueve años con ellos. El plan del grupo lo teníamos mientras existían otros proyectos. Látigos Calientes como nombre lleva cinco años o así, y hasta que hemos no dejado cada uno lo nuestro...
Ernesto : Siempre que él y yo nos emborrachábamos decíamos: “A ver cuándo hacemos los Látigos”.
M. : Éste y yo teníamos otros grupos, pero somos colegas desde hace mogollón y siempre habíamos querido trabajar juntos. Cuando surgió la idea yo terminé con el grupo y Ernesto estaba haciendo cosas acústicas y así.
E. : No sé si lo has oído, están en internet las cosillas que hacía yo antes.

Sí. Tenías un disco grabado de aquello, ¿no?
E. : Sí, eso es anterior, un disco de rock que hice pero que nunca se llegó a publicar. Pero no quería tocar en directo, no me apetecía. Hacía mis canciones, las iba grabando y me dio mucha vidilla el tema de MySpace. Colgabas ahí una canción y la escuchaba alguien de Chile que te decía que le había molado.
M. : En Chile triunfaste.
E. : ¡Sí, tio! Y la gente de Uruguay y de por ahí me escribía. Y nada, cuando Idioterne ya se terminó pues...

¿Teníais claro el estilo que iba a tener Látigos Calientes?
E. : Eso no hubo ni que pensarlo.
M. : Idioterne cantaban en inglés, y me encantaba, pero la música española es lo que más me gusta. Tener una banda en español de rock and roll era lo que queríamos hacer. Y mira, al final hemos sacado discos.
E. : Me gustan más cosas, pero yo no me meto en un local ni me pongo a tocar si no es para hacer esto. Me encanta Paul Simon, pero lo último que quiero es ponerme con una acústica, con la gente en silencio... Ese tipo de concierto que ahora ha revivido como si estuviésemos en el año III. Los acústicos que están haciendo son como recitales de antiguamente.
M. : Sí, falta que se pasen con la bandejita los camareros.
E. : A la gente lo único que se le pide es que calle, que pague y que escuche.
M. : A nosotros nos gusta que la gente escuche, se drogue, baile, se emborrache...
E. : Queremos dar la clase de concierto al que nos gusta ir. Cuando hemos ido a ver a ZZ Top y hemos flipado... Pues a lo mejor no somos ZZ Top, pero nos gustaría que la gente se lo pasase igual de bien.

Desde que comenzastéis con Látigos Calientes se han caído varios miembros podría decirse que permanentes. Vuestro primer disco lo habéis presentado como dúo, aunque habéis echado mano de otros músicos amigos tanto para su grabación como para los conciertos. En adelante, ¿tenéis pensado incorporar músicos a la banda hasta el punto de que se conviertan en fijos?
M. : No, las decisiones son más sencillas tomarlas entre dos, siendo más sale más caro...
E. : La verdad es que si no fuimos dos desde el principio es porque no teníamos dinero suficiente.
M. : Bueno, tampoco lo tenemos ahora.
E. : Tampoco lo tenemos ahora pero tenemos una compañía de discos que nos ayuda con ello. A la clase de músicos con los que queremos contar, que ya son gente de nivel, no les interesa engancharse a una banda. A esta gente le interesa estar en muchos proyectos para poder sacar un dinero al mes.

Desde el principio Látigos Calientes fue entonces una cosa personal, de los dos.
E. : Sí, lo que pasa es que también teníamos otro amigo, que era Héctor (del Barrio), muy amigo. Entró él y luego buscamos un batería.
M. : Al principio era ver que tomara forma y tal, pero al poco teníamos claro lo que había, que éramos los dos.
E. : La verdad es que entre cuatro es muy difícil tomar decisiones. La mayoría de los grupos en los que parece que hay un líder claro en realidad ninguno de ellos toma las decisiones, las toma un manager o la compañía. Ponerse de acuerdo entre cuatro es imposible. Además, nosotros tuvimos algún problema del tipo de querer ponernos a grabar y que otro chico no quisiera. Entonces, ¿porque uno no quiera yo no puedo grabar?
M. : Claro, siempre en un grupo de cuatro las ganas son diferentes, y nosotros no estamos tocando mucho pero estamos yendo a saco con el grupo. Por experiencia es difícil que coincidan todos. Siempre hay alguno que flojea más, que le apetece menos tocar.
E. : Es que, cuando no hay dinero de por medio, tienes que estar a muerte. Como no estés a muerte las cosas se convierten en un rollo totalmente amateur. Para estar en un grupo como el que va a taekwondo, no tengo un grupo. Para mí, aunque no me dé dinero, el grupo es mi actividad principal. Aunque me haya costado mi dinero incluso. Y no a todo el mundo que tiene su trabajo le puedes pedir un compromiso tan alto.

Migui Miranda, en primer plano, durante un concierto en el Fnac de Callao (abril de 2011)

Además de las bajas que habéis sufrido en el camino, ¿cuáles diríais que han sido los principales problemas hasta el punto de conseguir grabar un disco?
M. : Económicos, casi todos. No hay compañías, no hay un respaldo. Lo suyo es autoproducirte si tienes dinero. Es necesaria la pasta para que como mínimo suene bien el disco. Entonces, el problema es no tener un respaldo de alguien.
E. : Y es normal que no haya respaldo porque hoy en día no se amortizan las inversiones.
M. : Antes había muchísimos sellitos que te hacían todo. El problema es básicamente el apoyo

En vuestros conciertos siempre hay lugar para las versiones. Tocáis canciones de Ilegales, de Barón Rojo... ¿quizá exista algo de nostalgia?
M. : De reivindicación, no de nostalgia. De sacar adelante algo que igual se está olvidando un poco, el rock auténtico en español. Ahora no quedan tantas bandas.

Eso os iba a preguntar, si pensáis que el rock español actual está a la altura del que se hizo en anteriores décadas.
E. : La cosa es que nosotros no nos sentimos desde luego innovadores. Ni lo somos ni lo pretendemos ser, pero sentimos que venimos de una tradición que empieza con gente poco reconocida como Dúo Dinámico o Mike Ríos. Ningún rockero te los reivindicará pero esta gente estaba haciendo rock and roll cuando no estaban ni los Beatles casi. Luego vinieron Los Bravos, Los Brincos... Creo que es una tradición grande de rock español, que no nos avergüenza para nada y que la hemos disfrutado en todas las épocas: Leño, Tequila, Radio Futura...
M. : Que luego las haces en directo y la gente flipa.
E. : Y respecto a lo de si creemos que el rock actual está a la altura...  Creo que hay cosas que están a la altura y hay mucha buena música que no llegamos a oír porque no pasa del local.
M. : También hay mucha pose ahora mismo, y llaman rock and roll a cualquier cosa.
E. : Ese es otro tema que...

Supongo que  refiriéndonos a la imagen y a lo que después realmente suena.
E. :  En eso tiene mucha responsabilidad la prensa, ¿no? que ve alguien con pintas y se tira a por él. Como decía Peter Gabriel, lo más importante para vender un disco es el peinado que tenga el cantante en la portada de un disco. La prensa, como vea a un tío un poco rarito se vuelve loca con él. Hay cosas a las que están llamando rock que desde luego no lo son. Eso va a crear confusión en la juventud, no en gente que ya ha oído rock. Yo creo que hay mucha buena música que nos estamos perdiendo porque como el negocio discográfico ha desaparecido...
M. : Sí, pero parece que hay muchísimas más bandas. Hay muchos más festivales y apoyo entre los grupos. Eso sí es cierto que es cojonudo.

Con Tengo tu amor , vuestra versión de Fórmula V, habéis roto los esquemas a más de uno. Da que pensar, a veces quizá nos lo tomamos demasiado en serio.
M. : ¡Fórmula V! pero es que no hay que cortarse con las cosas. La gente igual piensa que eso es una horterada y tal, pero eso es la hostia.
E. : A los Libertines no les da vergüenza tocar una de Paul McCartney, ¿por qué nos tiene que dar vergüenza a nosotros tocar una de Fórmula V? Es el paletismo español.
M. : La gente muy moderna cree que escuchar esa música es paletismo, nosotros no renegamos de nada.
E. : A mí por ejemplo Los Brincos me encantan, pero yo he escuchado más a Leño, a Rosendo, a Enemigos, a Deltonos, a Flechazos... cosas que me pillaban más por edad.
M. : Burning, Barricada...
E. : Pero soy consciente de que esos grupos, si no hubiesen existido otros detrás, no existirían. Lo nuestro no es nostalgia, simplemente esa es la música que hacemos.
M. : Hombre, está bien porque ahora mismo esas versiones igual te las hace una orquesta de pueblo. Nosotros le damos nuestro punto y a la gente le encanta. Siempre intentamos meter algo de un grupo más antiguo y algo más actual y, joder, funciona.
E. : También contribuir a que no haya prejuicios en escuchar música en español, que sigue habiendo gente que cree que el rock es una música anglosajona que hay que hacer en inglés, lo cual es una tontería. Es una música que ha crecido y se ha hecho mundial. Si el flamenco consiguiese tener ese éxito alrededor del mundo se haría en otros idiomas. Decir que el rock como mejor queda es en inglés es una chorrada. Además, estás estafando porque una canción tiene una música, una armonía y una letra. Si en la letra estás cantando algo que no sabes ni lo que estás cantando...
M. : Respeto mucho a los grupos que lo hacen...
E. : ¡Yo no! yo les respeto a nivel personal, pero me parece patético que alguien que habla en español, que piensa en español, que no sabe inglés... Haga letras en inglés.
M. : ¿'77 te suena? es un grupo como AC/DC. Ese grupo consigue hacer giras mundiales gracias a cantar en inglés.
E. : No, gracias a ser como AC/DC.
M. : Y gracias a cantar en inglés, si no cantan en inglés no hacen las giras. Hay muchos, como The Right Ons. Prefiero que sean en castellano, pero vamos.
E. : A lo mejor hay gente que, aunque sean españoles, dominan el inglés de puta madre y escriben unas letras cojonudas, pero yo te hablo de mucha gente, que sabes tú quiénes son o que podemos pensar quiénes son, que no saben inglés. Que la gente que sabe les dice que las letras no tienen ni pies de cabeza y que siguen haciéndolas en inglés. Eso demuestra que no tienen nada que decir en español.

Portada de "Señoras y señores...", primer LP de Látigos Calientes.

Leyendo muchas de vuestras letras, se deduce que la mayor parte son historias ajenas, aunque son cantadas en primera persona. ¿Cómo afrontáis la composición de los textos?
E. : Escribir una canción no es como escribir una poesía, un cuento o una novela. Al estar cantando tú y al ser tu grupo es difícil escribirlas de una manera que no sea en primera persona, también forma parte de una tradición hacerlo así. Desde luego, no tiene por qué ser algo que hayas vivido, pero siempre hay algo autobiográfico y siempre va a haber algo que no lo sea. La cuestión es tener algo que contar. Puede ser que no sea tuyo, que le haya pasado a otra persona o que no haya pasado. Pero que la letra no sea de relleno, que tenga suficiente sustancia como para que se sostenga sin la música. Esa es la clave para que la canción funcione, o al menos es lo que yo intento con este grupo.

Libres resume muy bien la ola de indignación actual en la sociedad. En su momento, ¿la escribiste por algo en concreto?
E. : Sí, pero tiene que quedar claro que es de dos o tres años antes de todo esto. Esa canción sí es pensando en mí mismo, obviamente. Yo en aquella época estaba escribiendo canciones muy ligeras, de chicas, temas simpáticos y tranquilos, no me estaba metiendo en muchos fregaos. Un tío mío me dijo que tenía que hacer un tema con un poco más de contenido. La verdad es que esto del 15M no es más que la punta del iceberg, ¿no? Estamos todos muy hartos. Unos lo dicen, otros no lo dicen, pero...
M. : Se veía venir.

Ser un músico en nuestro país y formar una banda no ha parecido nunca un plan espectacular. Se requiere mucho esfuerzo y en ocasiones, exceptuando a algunos afortunados, se obtiene poco beneficio desde un punto de vista económico. ¿Cuáles son los momentos para vosotros en los que sentís que todo esto merece la pena?
E. : Yo, desde que estoy en este grupo me lo paso muy bien. Puede haber alguna historia, siempre que tenemos que grabar o algo así puede haber algún problema con el que te cabreas y tal, pero estoy disfrutando mucho de este grupo, me ha merecido la pena desde un principio.
M. : Es desesperante ver que te pasas la vida esperando. Esperando a cuando grabas, esperando a cuando tocas, esperando a que salga el disco... Y a veces no sale, eso es frustrante. Eso pasa con cualquier grupo y es algo que acaba con tu paciencia. Pero te gusta tanto tocar y la música que sigues ahí. Tenemos 35 años los dos y seguimos ahí.
E. : ¿Nos los echabas? (risas). Hay dos clases de músicos: los que son músicos para que les quieran, para subirse al escenario y sentirse importantes; y otros, los que no pueden no serlo. Y nosotros somos los que no podemos no serlo. Me acuerdo que un día me encontré a un amigo de Migui en el autobús y me dijo: "Has dejado la música, ¿no?", porque hacía mucho que no me veía. Y yo pensaba, "¿cómo me pregunta eso?" Es imposible.
M. : Aunque no te vean en el escenario, tú sigues en la música. Yo imagino que el bajo no lo voy a dejar de tocar, a no ser que se me joda una mano. Y escuchar música todo el puto día, es una pasión.
E. : Pero hay músicos a los que ni siquiera les gusta la música. Búscalos, ya verás como no son tan difíciles de encontrar. Su obsesión es ser, aunque sea por unos minutos, el centro de atención, y hacerse músico es una de las maneras más fáciles para eso.

Tenéis en mente a algún grupo o músico que, no necesariamente por afinidad musical, consideréis que tiene una carrera ejemplar que os gustaría reproducir.
E. : Hombre, el más ejemplar del mundo es Rosendo, ¿no?
M. : Rosendo, El Drogas... Que ha hecho un disco espectacular con Txarrena
E. : O, por ejemplo, Ariel Rot. No sé, hay mucha gente, Jorge de Ilegales.

Valoráis la coherencia.
E. : Sí, esa es gente que no podría hacer otra cosa que ser músicos.
M. : Hendrik, de Los Deltonos, lo que saca en solitario no está nada mal, lo que pasa es que no llega a más. Lo hace de puta madre y el tío sigue. Está bien eso porque ya sabe que no va a ser ultrafamoso ni creo que viva de ello pues ya hace lo que le sale de los cojones, sin pensar en más cosas, que yo creo que es lo principal. No pensar en si va a resultar o no, en si va a ser lo más comercial. Son carreras de coherencia absoluta.
E. : De fuera, pues Ronnie Wood, Ray Davies... Gente a la que le ha dado igual lo que opinasen los demás, tanto del público como de la prensa. Han confiado en ellos mismos.
M. : Hombre, esa es la base para que un grupo funcione. También pienso en Lemmy, de Motörhead, que es un ejemplo.

Habéis citado a Ariel Rot y a Andrés Calamaro, que son dos músicos argentinos que han desarrollado gran parte de su carrera en nuestro país. Por otro lado, en vuestros conciertos se pueden escuchar versiones de grupos de allí como Intoxicados. ¿Ha llegado a España el verdadero rock argentino, o solo una parte muy concreta, y nos estamos perdiendo mucho?
E. : Conocemos lo que conocemos. Desde luego somos muy fans de Intoxicados y de Ratones Paranoicos. De hecho, el nombre de Látigos Calientes viene de una canción suya. Esto de lo que te hablaba antes, de que nosotros tratamos de reivindicar una tradición, ellos lo tienen super asumido. Ningún grupo de rock argentino se siente los primeros porque saben los pedazo de grupos que han habido detrás de ellos. Ya lo he dicho alguna vez, una ilusión mía es que alguna vez Látigos Calientes pudiesen tocar allí. Me da igual Wembley Arena, a mí donde me gustaría tocar es en Buenos Aires, en Montevideo...

Los dos habéis formado parte de varias bandas. ¿Pensáis que por alguna razón Látigos Calientes puede ir para largo?
M. : Tampoco lo pensamos... Desde luego que otro disco seguro que va a haber. Estoy convencido de que en un año hay un disco, sea de la manera que sea, con quien sea. Está tan mal lo de tocar... Se necesita una infraestructura que te cagas para salir fuera, así que lo mejor es seguir haciendo canciones. Porque si no, se acaba.

Látigos Calientes en Siroco (noviembre de 2011)

¿Cuáles son vuestras salas de conciertos favoritas? Tanto para tocar como para ir como espectadores.
M. : El Juglar es cojonuda. Es pequeñita, acogedora y nos tratan de puta madre. O Siroco, donde hemos tocado toda la vida. Para ver conciertos me gusta mucho Gruta '77.
E. : Caracol es muy agradable como espectador. Creo que como músico hay dificultades, pero como espectador es muy cómoda. Y de los sitios grandes, me encantó el Arena de la Casa de Campo, cuando tocó allí Green Day. Era grande pero pequeñito a la vez, se veía bien desde todas partes. Aunque estoy en contra de los estadios, desde luego la música no es para esos lugares. Fuimos a Barcelona a ver a Police...
M. : Y nos emborrachamos al final como locos porque nos dio igual. Ya que no vimos el concierto...

¿Cuáles son las dificultades más grandes a la hora de querer tocar en una sala?
M. : Para poder tocar no hay ninguna dificultad, pero se han montado un negocio las salas que te cagas. Están perjudicando mucho a los músicos, aunque tragamos casi todos. Hay salas de mierda, muy pequeñitas, que te meten unos alquileres que...
E. : Tragas, pero vas diciendo "aquí no vuelvo", y te acabas quedando con dos salas. Hoy en día todo el mundo busca la rentabilidad. No hay románticos, lo único que importa es hacer caja. Yo podría aceptar que me cobrasen un alquiler si luego me llevase un porcentaje de lo suyo. Lo justo sería que si la cosa va bien ganásemos todos.

Existen asociaciones de salas de conciertos más o menos fuertes, luchando de forma conjunta por sus intereses, pero no parece que los músicos se asocien de esta forma.
E. : El tema de la unión entre los músicos es algo que preguntáis mucho la gente de prensa, despierta curiosidad cómo puede ser un colectivo tan desunido. Aquí hay varias cosas. La mayoría de los músicos se dedican a una profesión porque tienen que alimentarse, sienten que pertenecen a esa otra profesión y en la música no ven la necesidad de unirse. ¿Qué ha pasado también? La SGAE y la AIE han pegado un pepinazo, pero había gente ahí que sí ha estado metida y organizada, y que lo ha rentabilizado. Y también hay otro problema con los músicos, y es que compiten muchísimo entre ellos. Siempre lo han hecho, incluso cuando las cosas iban bien. Si Quique González busca guitarrista, yo soy guitarrista y éste también... Estamos luchando por lo mismo. Es un gremio muy poco solidario, se han mirado de reojo y les ha costado mucho decir: "qué bien toca este tío", porque le podía quitar un curro cojonudo. Con los que han vivido de tocar para otros ha pasado mucho eso, se han dado unas puñaladas... Ha sido un negocio muy feo, porque además la gente que elegía a los músicos no lo hacía necesariamente por lo bien que tocasen, sino porque uno era el amiguete de otro. O le decían al teclista: "móntame una gira", y el teclista llevaba a sus amigos. Es muy difícil que sea un colectivo que se pueda unir y montar una especie de sindicato, casi imposible.

Para terminar con algo más positivo, recordar que Migui participó recientemente en un disco de chistes titulado ...Y todavía nos seguimos riendo! ¿Cómo surgió esta idea?
M. : Es algo que organizó Robertez, de Motociclón, que por cierto colaboró en nuestro primer disco con la armónica. Un gran tipo y un gran grupo.
E. : Es un ejemplo de grupo que sí está a la altura.
M. : Lo hicimos algunos amigos. No sé si alguna vez le conté borracho alguno de mis chistes de telón, que me inventaba por aquel entonces. Me dijo que estaban grabando un disco como los que se hacían de Arévalo, de los que ponías en el coche cuando te ibas con la familia. Quería hacer un homenaje a esos discos, metiendo además una canción de cada grupo. Lo grabamos en casa del tío de Ernesto tomándonos unos anises (risas). Y nada, estuvo de puta madre.
[Descargar ...Y todavía nos seguimos riendo! ]


Texto de Bruno Corrales
Fotografía: / Aitor García
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