II La Granja Festival en Auditorio Municipal de Daimiel (23.06.12)
| La Penúltima Banda |
De esta forma, canciones de tono funk como es el caso de Como decía yo cobraban otra dimensión, aceleradas e incluso mejoradas en el directo. De todas maneras, el grueso del concierto estuvo formado por las canciones de su última época, haciendo vivir grandes momentos a los asistentes con temas como El espíritu de la montaña , la firme declaración de rock and roll actitud que es Discotheque Breakdown o Gasoil y Chocolatinas , evidente seña de su reciente espíritu folk, recibida con emoción por el sector más apasionado del público. Cómodos sobre el escenario, Los Deltonos daban también cancha a sus temas más antiguos comenzando por Nadie me conoce y continuado en un doble bis por la siempre añorada Soy un hombre enfermo , la intensa Hard luck blues , una genial Todavía no sabes mi nombre o Escucha , con la que tras hora y media de concierto se despedían definitivamente, entre solos de impresión y la constatación de encontrarnos ante una banda de primera clase con todavía mucho que aportar.
| Hendrik Röver (Los Deltonos) |
Canciones como
Aguaceros
,
Átame
,
Laberintos
o el tema que da nombre al álbum, que arrancaba con el elegante órgano Hammond de “Buitre”, seña de identidad de la formación, daban buena cuenta del buen gusto desplegado por esta banda, heredera precisamente del sonido de bandas como Los Deltonos y otros clásicos recientes del rock español como Los Enemigos. En su repertorio encontramos además un nuevo vínculo a La Casa con Ruedas, que registraba hace dos años un tributo a Buenas Noches Rose. La Penúltima Banda se encargaba de
Diez palabras de amor
, perteneciente al primer disco del desaparecido grupo madrileño, que en directo supieron llevar sin complicaciones a su terreno con algún verso prestado de Andrés Calamaro.
Tras ellos, instalada la noche definitivamente, llegaba el folk rock de Smile, una de esas bandas que aciertan de pleno desde su propio bautizo. El grupo liderado por John Franks, con base en Getxo y ampliado en los últimos tiempos hasta los cinco músicos en directo con incorporaciones como las de Daniel Merino, dejaba a todos boquiabiertos el pasado año con un disco de altura.
All roads lead to the shore
demostraba la evolución de una banda marcada a fuego por la faceta más positiva y soleada de Paul McCartney y otras claras influencias como The Band, Tom Petty o The Byrds. Temas ya básicos en su repertorio como
All he needs
o
Do as I want
hablaban por sí solos, dando un salto de calid
ad al propio festival. Sonaba
Let go
justo cuando el ambiente en el auditorio empezaba a hacer justicia al cartel, a una hora en la que ya no cabían más distracciones o excusas. Llegada la medianoche, Smile abandonaban el escenario cual cenicientas para dar paso a Los Deltonos, no sin antes mezclarse entre el público y volver a dejar patente su gran clase revisitando el
Ohio
de Neil Young, redondeando así su paso por La Granja.
| John Franks (Smile); Pablo Z (Los Deltonos) |
Llegados a las dos de la mañana, tras la gran experiencia vivida y el consecuente consumo de energía con el grupo de Hendrik Röver, cualquiera podría pensar que la noche llegaba a su fin. Pero no, todo lo contrario. Era el momento para los más valientes amantes del rock and roll de la mano de una joven banda que llega pisando fuerte. Los madrileños Sparkle Gross saltaban al escenario para dar buena muestra de lo que llevan dentro, una mezcla de rock y soul con sobrada energía, sudor y testosterona. Con todavía escasos temas propios, su directo se centraba en las versiones. Versiones, eso sí, del tamaño del
Don't let me down
de The Beatles o del
Rock me baby
popularizado por B.B. King. Perfectos para poner fin a una intensa noche.
| Sparkle Gross |
Ante la avalancha de festivales clónicos, exageradamente estandarizados e impersonales, eventos como La Granja suponen un oasis donde la música se sitúa muy por encima de otras prioridades. Organizada por un pequeño grupo de personas conscientes de la complicada aventura en la que se embarcan, citas como las que propone La Granja resultan honestas y transparentes. En su caso concreto, y a pesar de contar solo con cuatro bandas, el criterio, el buen gusto en la selección y el trato irremediablemente cercano otorgan un convencimiento y una tranquilidad que no puede llevar sino a una justa fidelidad.
Texto de Bruno Corrales
Fotografía de
Amanda Tijeras
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