El caso es que, por nuestra parte, y como somos muy de contestar a preguntas retóricas, la respuesta sería algo así como: “¡estamos en ello!” o “espera un momento, me termino de ubicar y te juro que voy”. Porque no es sencillo, que estos Salvaje Montoya imponen. Llegan en enero con un primer largo titulado
Boda Rumana
-primer golpe en el costado, hacha de guerra desenterrada- y se aferran sin preguntar ni nada a tu reproductor hasta el día de hoy, haciendo resonar en tus tímpanos día sí y día también su particular garage. Particular, y esto no es fácil, porque suena personal desde el primer minuto. Le pillamos el punto instantáneamente a temas como
¡Sal-va-je!
o
Cataratas en Montserrat
para luego quedarnos con
El Gran Hombre
o ese canto al amor que es
Jessinstein
. Mentira, amor del tradicional igual no hay mucho, pues digamos que para Salvaje Montoya todos los días son nochevieja y a ti, bella dama, si te he visto no me acuerdo.
Pero centrémonos. Salvaje Montoya son 4: Valentino Montoya (voz y guitarra), Miguel Ángel Blanca (bajo), Germán Ruíz (guitarra) y Miquel Andreu (batería), publican disco con BCore y Mama Vinyla, se ponen camisas hawaianas y gafas de sol en interiores y esto no es ninguna broma. Lo gozarán los amantes del surf y del garage más clásico, los sencillamente cafres y aquellos/as que buscan un disco que les levante de la silla en 2013. Una de las bandas más excitantes del año, entiéndase como se quiera.
Texto de Bruno Corrales
Fotografía: Helena Torrent