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Etiquetas: Entrevistas , Iñigo Coppel

Coppel: "Quería contar que entre todo este desastre hay cosas que merecen la pena"

Los Nobles Salvajes , cuarto disco en solitario de Coppel , le reafirma como uno de los músicos más arriesgados de la canción de autor. Aunque lo suyo va más allá de estilos, desde el rock y ahondando en el folk dylaniano a la poesía o el tango. Todo empieza y termina en las canciones. Recuperamos la última charla que mantuvimos con él, justo cuando se encontraba dando los últimos retoques al disco que actualmente presenta por toda la península.


Has optado por primera vez por el crowdfunding para lanzar este disco. ¿Cómo ha resultado la experiencia?

Nunca lo había hecho y estoy muy sorprendido con la respuesta de la gente. Es una especie de prueba de fuego sobre qué interés hay en tu música y en tus canciones. Muchos te dicen que les ha gustado una canción, o van a un concierto muy de vez en cuando pero, joder, hay gente que ha puesto 50 o 60€. Esa es gente que está muy interesada en que haya un disco. Me ha sorprendido, y en los tiempos que corren y tal y como está la industria es una forma de tirar para adelante, de poder hacerte un pequeño público y de grabar tus discos. De hacer las cosas bien hechas: grabar en buenos estudios, con buenos músicos y sacarlo con una buena promo. Lo que antes hacía la industria ahora lo puedes hacer por tu cuenta si te has ido ganando un público más o menos fiel. Tampoco tiene que ser muy numeroso sino de verdad. Y no es solo el dinero, es gente que va a mover ese disco, que se lo va a enseñar a gente y que van a llevar a sus amigos al concierto. Me parece que es una forma de estar al margen de la industria haciendo las cosas bien.

La gente a veces no sabe cómo ayudarte y esta es una buena forma. Además, hay una cosa importante de la que me he dado cuenta, e imagino que le pasa a todo el mundo: te sigue muchísima más gente de la que crees. Tú antes vendías discos o no, y había una cifra exacta de quien lo tenía. Hoy en día no se venden discos, la gente escucha música de otra manera, pero a lo mejor te escuchan todos los días y mueven tu música. A mí me escribe gente de México y es algo de lo que jamás me habría enterado. Las fórmulas antiguas ya murieron, y la industria en España ya sabemos todos como está, por lo que apuestan y lo que buscan. Lo último que quieren es encontrar talento y buenas canciones, están a otra cosa. O esta forma de tirar para adelante y de montar tus proyectos o la nada. He grabado este nuevo disco en los estudios de Black Betty, que es un estudio impresionante, hemos podido llamar a músicos de primera división y estoy encantando. ¿Qué más quieres? Aparte, con una libertad total, porque antes en una discográfica hacía todo eso pero te ponían muchas trabas. De repente veo posible hacer las cosas muy bien y de ganarte un público de verdad que con los años te va a seguir apoyando.

Tocas muy a menudo en directo, sobre todo en Madrid, donde es muy interesante comprobar cómo evolucionan las canciones. Entiendo que es importante para ti este proceso.

Sí, siempre lo he sabido pero cada vez lo vas constatando más. Las canciones hay que trabajarlas y tienen que crecer en los escenarios. Tienes que tocarlas mucho para que vayan cogiendo forma, te las tienes que ir creyendo totalmente. En este disco hay algunas más recientes, porque hemos trabajado mucho este año haciendo canciones, pero siempre sé las que están ya preparadas para grabar. Las nuevas me he preocupado de tocarlas en todos lados, de enseñarlas para ir puliéndolas.

¿Notas en la gente cuando algo no funciona?
Sí, se nota muchísimo. Hasta que no las tocas delante del público no te das cuenta. Cuando llegas al bar y estás a la una de la mañana en mitad del concierto y tienes que tocar algo que funcione no puedes permitirte fallos, digamos, o momentos flojos que bajen el nivel en la atención. De repente te das cuenta de que no te crees tanto como pensabas esa estrofa que te convencía en casa. Para mí es un fundamental tocar muchísimo. Por suerte, ahora lo puedo hacer, y llevo ya muchos años tocando mínimo una vez por semana, que es algo que no podía hacer en Bilbao.

Uno de los ejemplos más claros en este sentido es En el Olympia , canción que daba título a tu anterior disco. En su origen solamente recitada y que actualmente cantas y tocas con bandas.
Al principio me interesaba solo la historia, pero como empezamos a tocar con Jairo, un pianista, y con Manu Clavijo como violinista, buscamos la forma de musicarla. Lo hice inspirándome un poco en los songwriters norteamericanos como Guy Clark. Pensé concretamente en el modelo de una canción suya que se llama Randall Knife. Unos arpegios sencillos para ir contando la historia sobre un fondo musical que fuera creciendo, y al final acabar cantando, que era lo que pegaba con la historia. De hecho, además del disco nuevo hemos hecho una edición especial de En el Olympia en la que vamos a poner la versión que tocamos en Galileo cuando presentamos el disco, que es digamos la definitiva.

La aparición de Jairo Martín ha supuesto un giro en lo musical. No sois una banda de formato clásico, pero se ha modificado el enfoque.
Me da la sensación de que los músicos han ido apareciendo en el momento exacto. Cuando hacía discos con banda de repente aparecieron Los Madison, con los que toqué una temporada y grabé un disco. Pero también tocaba mucho solo, aquel disco era mitad yo solo y mitad con banda. Luego, cuando empecé a hacer canciones más desnudas, muy de guitarra, y quería algo más de musicalidad, empecé a tocar con Manu Clavijo e hicimos canciones en ese formato. Toqué muchísimo con él y grabamos En el Olympia, que reflejaba exactamente lo que hacíamos en directo. Y cuando empecé a hacer canciones con piano en la cabeza apareció Jairo Martín, que es un pianista que para mí es perfecto. No imagino a nadie que encajara mejor porque domina todos los palos que a mí me encantan desde siempre. Es un tio que toca tango, que es muy dylanianino, rockero y blusero, y es también cantautor y muy buen arreglista, como Manu

El nuevo disco no lo hemos grabado tan en directo sino como Hendrik Róver recuerdo que llamaba “estilo CED” (casi en directo). Todo en directo menos la voz. Grabamos los tres en directo buscando la toma perfecta, grabando cuatro o cinco, algunas con la voz pero otras con la opción de grabarla en cabina. Además, hemos añadido vientos en algunas canciones, coros y algunas guitarras más. Es un disco mucho más elaborado en cuanto a producción, pero mantiene la clave que es el tocar en directo, con esa energía. Nos dimos cuenta de que somos músicos de directo y no tanto de estudio. Todos hemos grabado varios discos pero lo que hacemos todos los días de nuestra vida es tocar, y si no reflejas eso estás perdiendo bastante la gracia de la historia.

Las letras de El Hombre que mató a Iñigo Coppel y En el Olympia partían de experiencias personales. En este caso has decidido cantar y contar historias de otros. ¿Existe algún tipo de hilo conductor?
Lo hice conscientemente. En el Olympia fue un disco muy autobiográfico. Tenía otras historias y de otra gente, pero quise contar la mía: el viaje en el que recuperé la fe en el oficio. Una vez hice ese disco pensé en qué podría enriquecer el repertorio, hacia dónde lo podría llevar para que tuviera más color y variedad. Me di cuenta de que había hablado mucho de mí mismo y decidí contar historias de otros. Historias humanas, de ahí "Los Nobles Salvajes". La idea del disco está basada un poco en una frase de Jacques Brel que dice: “creo que Dios son los hombres, y un día lo sabrán”. Me apetecía contar que entre todo este desastre y mundo horrible hay cosas que merecen la pena. Quise contar historias humanas, momentos del ser humano de cualquier época y condición que me conmoviesen.

Hay una canción de las nuevas que habla de una mujer de Irán que perdona al asesino de su hijo cuando iba a ser ahorcado ( Balal, Abdollah y Maryam ). Eso lo leí en el periódico. Son cosas que antes no hacía. Otra es Luces de Atocha , sobre un vagabundo que odia al mundo y ve a una pareja de jóvenes que van a follar a un tren abandonado y se emociona, recuperando un poco la fe en la vida. Quería contar historias con luz. Todos sabemos lo que está pasando ahora en el mundo y creo que es importante centrarse las cosas que merecen la pena. El título de "Los Nobles Salvajes" se basa en Rousseau, que decía que el hombre es bueno por naturaleza. Yo no llego tan lejos pero los hombres tienen momentos muy buenos y emocionantes. Y creo que el arte tiene que reflejar eso.

Sabemos que la heterogeneidad va a seguir siendo una norma en tus discos al escuchar una canción como Edu el Rata . Su historia, ¿es un autorretrato? ¿una especie de caricatura de ti mismo?
Claramente era una declaración de intenciones. En esa canción hay un poco de lo que hubiese sido de mí si le hubiese hecho caso a la gente. Le hemos puesto unos vientos rollo Nueva Orleans que me parece que le dan un punto de humor que le venía bien. Justo después hemos colocado el tango, como dando a entender que nos gusta todo. ¿Por qué no? Me parece que lo que hago tiene una personalidad que justifica la diversidad de estilos. Creo que hay una coherencia siempre, y me acabé riendo del clásico comentario sobre si es demasiado heterogeneo. Para mí es totalmente natural escuchar en una misma mañana a Bob Dylan, Jacques Brel, Krahe, Gardel o a John Lee Hooker. Para mí todos son canciones y me gusta componer en todos los estilos, tocarlos bien y conocer un poco los códigos.

Lo tuyo fue y es una apuesta personal fuerte, trasladándote a Madrid y confiándolo todo a tus canciones.
Y cuando llegas te encuentras con los sabios del arte. Todo el mundo te da su opinión, cosa que yo no entiendo muy bien. A mí no se me ocurre opinar sobre la gente nueva que está llegando. Si me la piden yo se la doy con ánimo de ayudar, pero nunca se me ha ocurrido criticar a alguien de primeras sin que me lo pida. Por ejemplo, ahora veo a chavales que llegan y están muy verdes, pero no se me ocurre decirles algo destructivo. Siempre he ido muy a lo mío, con cierta seguridad, pero también he visto a gente que empezó conmigo y que en cuanto vieron que no les hacían caso o que no se quién le decia no se cuántos decían «mira, lo dejo».

El título de "Los Nobles Salvajes" va un poco por ahí. En la inocencia de esa juventud antes de que se pierda. En el disco hay una pelea entre quienes la mantienen y quienes intentan destruirla. De hecho, en las letras del disco he puesto varias citas, como hacen en los libros de poesía. La primera, la de Brel, otra de Buddy Holly que me gusta mucho («La gente me dice que el amor es para los tontos, así que aquí llego yo a romper todas las reglas»), y también una muy graciosa de los Replacements, que es un diálogo que dice: «¿Qué vais a hacer con vuestras vidas? ¡Nada!» (risas). Y ya está. A lo mejor no se entiende pero yo creo que explica muy bien el rollo.

Una de las cosas que llaman la atención durante tus conciertos es el modo de introducir las canciones. ¿Trabajas mucho este aspecto?
Para mí es parte del concierto tan importante como las canciones en un momento dado. Introducirlas con un poco de trabajo, con un poco de gracia. Es parte del espectáculo y del discurso. Si hay conexiones entre las canciones también tiene que haberlas en las introducciones. He visto mucho a los maestros, recuerdo por ejemplo a Javier Krahe, que sus canciones eran magistrales pero las introducciones estaban a la altura. Creo que la gente valora mucho eso y que hay una cierta dejadez en general en España. Ves que los americanos cuidan mucho eso, y en cuanto acaba la última canción el cantante baja al puesto a vender y a firmar los discos, ese tipo de cosas. Pero de vuelta al tema de las canciones, creo que una canción bien presentada crece. A mí alguien que decide ir a verte un día entre semana, pagar un dinero, tomarse una cerveza, estar un rato esperándote a que empieces y luego la hora y media del concierto escuchándote atentamente merece todo. Merece que le des todo lo que tienes, a nivel de canciones y a nivel de que se lo pase de puta madre. Que le merezca la pena la resaca del día siguiente.

¿Cómo surge la posibilidad de publicar en vinilo?
Siempre he tenido la ilusión del vinilo y nunca he tenido la oportunidad de hacerlo. Con los otros discos siempre hemos estado muy justos de dinero. En realidad en este caso lo va a hacer César, un amigo que tiene un sello que se llama Calvario, que es quien me propuso sacar el disco y encargarse él del vinilo. Es lo que más ilusión me hace, es el formato que me gusta, con el que empecé a escuchar música de niño. Y aunque siempre haya hecho mis discos en CD nunca he dejado de pensar en el rollo de la cara A y la cara B. Ya sé que es una cosa antigua y vinculada a las exigencias físicas del momento, pero a mí me encanta. Lo he discutido con muchos amigos: creo que cuando se pasó al CD y podían hacerse discos de 70 minutos la cosa perdía mucho. Nadie tiene canciones de calidad, a no ser que seas The Beatles con el álbum blanco o Dylan en el "Blonde on Blonde". En 40 minutos, más o menos la duración estándar de los vinilos, me parece que se puede contar todo. Y es verdad que ha cambiado la forma de escuchar música, pero a mí me parece igualmente bien que la gente a la que le puedan interesar mis canciones meta mi nombre en Spotify y me escuché así, aleatoriamente. Cada canción funciona por si misma y el formato single siempre ha estado ahí.

Teniendo en cuenta tu experiencia y filosofía a la hora de afrontar tu carrera musical, ¿qué expectativas albergas de cara al futuro?
Yo veo que esto es una cosa minoritaria. Por cómo ha evolucionado la música y por cómo funciona a nivel masivo en España, para el que se sale un poco de lo muy comercial y facilón el público es minoritario. A lo mejor alguien mantiene un público de otros años porque tuvo una industria que lo apoyó en su día. Pero, no sé, te puedes pegar con el mundo porque no vayas a llenar estadios, que te lo vas a comer tú. Es así y me parece que hay que aceptarlo. Y dentro de eso, lo mismo que hablábamos sobre el crowdfunding, me parece que hay una especie de público alternativo al que se llega, y en mi caso estoy llegando y ha ido creciendo con los años. Mis ídolos son músicos como Javier Krahe, y no la gente que llena estadios. Quien ha tenido un público muy fiel y lo ha sabido mantener, que está ahí, compra los discos y va a los conciertos. A mí me parece maravilloso poder tocar en Galileo Galilei, llevo muchos años en Madrid y me ha costado mucho llegar allí. No pienso en sitios más grandes, pienso en hacer discos como el que he hecho ahora, que es el disco que siempre he querido hacer a todos los niveles, y pienso en tener un público que llene Galileo.
Etiquetas: Iñigo Coppel , Noticias

Presentación 7º aniversario Rock Sumergido con Iñigo Coppel

Iñigo Coppel actuará este miércoles en Delia Records (foto: Jorge Matilla)
Iñigo Coppel se suma al 7º aniversario de Rock Sumergido. Preparando actualmente su esperado cuarto disco en solitario, el músico de Getxo llega por primera vez a Delia Records para presentar las canciones de En el Olympia , grabado a finales del 2013 en La Taberna del Viejo Artuset junto al violinista Manu Clavijo y la producción y apoyo incondicional de José Nortes (Ariel Rot, Miguel Ríos). Un disco registrado en directo y con público con la intención de captar la esencia de su directo, en el que confluyen el rock and roll, el folk o la poesía. 

A punto de alcanzar su primer año de existencia, Delia Records se ha convertido en un referente a para la música en directo en Madrid, sedienta de espacios con iniciativa y respeto por la profesión. Situada en la Calle Delicias, 19, en Delia encontramos una tienda de discos -vinilo principalmente- y ropa vintage, estudio de grabación y una bodega preparada para conciertos de todo tipo, albergando un sábado al mes el llamado Mercado Estable del Surco.

El acústico de Iñigo Coppel, próximo miércoles 7 de octubre a las 19h, entrada libre, forma parte del aniversario de esta web, sirviendo a su vez como anticipo de la fiesta que celebraremos el próximo viernes 23 de octubre en La Casa con Ruedas de Daimiel (Ciudad Real) con las actuaciones de Los Hermanos Dalton e Individuos (entradas anticipadas a través de este enlace ). Más información en el creado para la ocasión.



Presentación 7º aniversario Rock Sumergido con Iñigo Coppel
- Delia Records Store. 19h. Entrada libre 
- Palos de la Frontera y Atocha Renfe
Etiquetas: Iñigo Coppel , Noticias

Nuevo disco de Iñigo Coppel, "En el Olympia"

El próximo 23 de mayo se pone a laventa el que será tercer disco de Iñigo Coppel . Cumplidos casi cuatro añosdesde aquel segundo capítulo en solitario titulado El hombre que mató a Iñigo Coppel , el músicovasco completa una transición artística en la que, sin desprenderse del rock and roll ni del folk de origen, se ha acercado almundo de la poesía y de la canción de autor a través de numerosos conciertos y colaboraciones en Libertad 8 y demás puntos clave de la noche madrileña. En el Olympia , titulado así en honor a uno de los viajes querecorre Coppel en esta nueva colección de canciones, fue grabado con público y en compañía de Manu Clavijo al violín en La Taberna del ViejoArtuset por el productor JoséNortes (encargado de la producción, mezcla y masterización), tratando así de recoger la esencia de lo que en la actualidad son susdirectos.


Hasta el momento podemos escuchar hasta tres adelantos de este nuevo disco, el anti-single Iñigo Coppel viaja a la Edad Media (y elrock and roll salva su vida) , cercano a los diez minutos deduración, Oiga, que hubieran estudiado y Si algún día yo muriera . Coincidiendo con la salida del disco, el mismo viernes 23 de mayo lo estará presentando en La Fídula. Os dejamos para terminar con la portada de En el Olympia , una ilustración de Josune Urrutia, quien se ha hecho cargo de todo el arte y diseño de este nuevo álbum.
Ilustración: Josune Urrutia ( ampliar )

Texto de Bruno Corrales
Etiquetas: Iñigo Coppel , Salva mi domingo

Salva mi domingo #2: Iñigo Coppel

Iñigo Coppel llega a Rock Sumergido para salvar nuestro domingo. Así, como suena. El de Getxo aparca por un momento su guitarra voladora -tranquilos, será solo un momento- para recomendarnos una canción y así tratar de dar un vuelco al día. ¡No subestimemos a las canciones! Coppel nos trae uno de esos temas para los que uno guarda un rincón especial en el recuerdo. En su caso, apuesta por A mi aire , una canción de su compañero Daniel Merino , la cual ha interpretado con él en más de un concierto.  Un tema que formaba parte del primer disco del también vasco, Aventuras en la gran ciudad (Hegar Music, 2003). En la actualidad, Merino -además de formar parte de bandas como Smile - presenta el que es ya su cuarto disco, El placer de no hacer nada (La Produktiva Records, 2012). Es más, este sábado 15 de diciembre podremos escucharle en acústico en Libertad 8; y el próximo 11 de enero estará presentando oficialmente su nuevo disco, ya con banda, en la sala Evidence de Bilbao.

Por su parte, Iñigo Coppel prepara con mimo un prometedor tercer disco en solitario junto al productor José Nortes. Eso sí, sin bajarse del escenario. Muy recomendable marcar en rojo la noche del martes 18 de diciembre, en la que regresará a Libertad 8. Os dejamos a continuación con lo prometido, pero antes leamos las palabras que Coppel dedica a la canción de hoy:

"Desde hace años, la gran mayoría de las canciones que he descubierto y que me han emocionado, las he escuchado en bares y no en la radio. Este es un ejemplo. Buena letra y buena melodía. Una canción de verdad.”

Iñigo Coppel




Me da igual si no encuentro nada para mí,
llego a pensar que no queda ya no dónde elegir.
¿Qué más da? no deseo nada en especial.
Tan solo dejar que las cosas sigan como están.

Me dirán que al principio siempre hay que tragar,
que hay que estar a las duras y más duras.
La opinión es que me falta decisión.
Y a mí me da igual,
aunque no lo tenga claro siempre llego a todos lados.

¿Qué es lo que está mal si voy a mi aire?
No hay nadie a quién preguntar.
Nada va a cambiar si llego algo tarde.
O muy tarde, a mí me da igual.

Una vez desperté con ganas de cambiar
pero al final me quedé en la cama una hora más.
¿Qué más da? El primero no he querido ser.
Prefiero esperar, nos veremos antes o después.

Además, con las prisas nada se hace bien,
lo de hoy es mejor para mañana.
Es verdad que me estoy quedando atrás.
Y a mí me da igual,
aunque ande despistado siempre llego a todos lados.

¿Qué es lo que está mal si voy a mi aire?
No hay nadie a quién preguntar.
Nada va a cambiar si llego algo tarde.
O muy tarde, a mí me da igual.
Etiquetas: Iñigo Coppel , Noticias

Nuevo single de Iñigo Coppel

Días importantes para Iñigo Coppel y su futuro más inmediato. El de Getxo estará durante los próximos días muy activo, con la publicación de su tercer disco en solitario como telón de fondo. Antes, el músico publicará un single con dos canciones y se prodigará todavía más en directo, en una serie de conciertos en los que no faltarán sus nuevos temas. El citado single, que se titulará Esto es lo que parece , contendrá dos canciones: éste mismo tema, en una versión renovada con Manu Clavijo al violín; y el Blues hablado sobre el mayor fan de Bob Dylan del mundo , perteneciente también a su segundo disco. Y como decimos, durante los próximos días tendremos varias oportunidades de verle en acción. Esta misma noche será el protagonista de La Coctelera Sónica, la serie de conciertos acústicos con invitados especiales que desde el pasado 3 de enero y cada dos martes dirige Patacho (Glutamato Ye-Yé) desde la zona lounge de la renovada sala Siroco. Entre otros, le acompañarán el propio Patacho, Petete , Gatoperro , Manu Clavijo , Manolo Benítez o Fino Oyonarte .

En adelante, Coppel estará en Pamplona, Bilbao, Sevilla y nuevamente en Madrid, un día clave. Y es que el próximo 29 de abril volverá a Libertad 8 para ofrecer un concierto que será grabado por el músico y productor José Nortes con el objetivo de incluir varios temas en directo en su tercer trabajo, que también contendrá otros registrados en estudio. Más información en su de Facebook o en su .

Próximos conciertos de Iñigo Coppel 
10 de abril -  , Siroco Lounge - Madrid
12 de abril - El Vinilo - Pamplona
13 de abril - Café Arlanza - Bilbao
20 de abril - La Estación - Sevilla
29 de abril - Libertad 8 - Madrid
    Texto de Bruno Corrales
    Etiquetas: Crónicas , Iñigo Coppel

    Grandes éxitos y domingos salvados

    Iñigo Coppel en Libertad 8 (15.01.12)

    Desde aquel rincón de Madrid nadie diría que eran las diez de la noche de un frío e incómodo domingo post navideño. Quedaban muy pocos minutos para que Iñigo Coppel se subiera al escenario de una sala Libertad 8 repleta de seguidores, amigos y curiosos que sin pretenderlo terminarían teniendo algo en común: una impresión final propia de las grandes ocasiones. Coppel es un artista inquieto y diferente al que no se puede encuadrar con seguridad en un estilo o entorno concreto, un gran valor invisible para muchos que seguramente sería ampliamente reconocido en un mundo donde la curiosidad fuera obligatoria. Con el rock en las venas -siendo además un gran guitarrista- es capaz de afrontar perfectamente un concierto con banda convencional, pero uno de sus grandes méritos es su independencia, pues el de Getxo puede presumir de no necesitar más que una guitarra y un mínimo espacio, y atención para convencer.

    Poco después de las diez de la noche del pasado domingo, las luces apagadas y una grabación del tango Por una cabeza anunciaban su salida. Con chupa de cuero, guitarra y sus armónicas a mano estaba a punto de comenzar un concierto de más de dos horas que a nadie de los presentes parecieron agotar. Y qué mejor forma de empezar que con Madrid para cuerdos y bienhechores , canción que abre su segundo álbum en solitario y que es toda una declaración de intenciones, desprendiendo una gran tenacidad ante el duro reto de la supervivencia en el mundo de la música. Y es que en el imaginario de Coppel nos encontramos con numerosas autorreferencias, siempre con agudeza y un sentido del humor tan peculiar como escaso en el rock español.

    Libertad 8, una sala pensada para escritores, artistas y los cantautores más convencionales, resultó un terreno perfecto para el músico vasco, pues las letras son una parte imprescindible en su repertorio. Así, el concierto continuaba de forma prometedora con canciones como El tiempo lo cura todo o Esto es lo que parece , que en realidad se podría considerar parte de los momentos de calentamiento, pues el concierto realmente llegaba a un punto álgido con un nuevo tema llamado Laura y las desventuras del joven Coppel , una autoparodia a ritmo endiablado con la que se ganó definitivamente al público. Y lo mejor de todo es que solo iba por la cuarta canción.

    Avanzaba la noche y llegaban las sorpresas, como una adaptación al castellano del Me and Julio down by the schoolyard de Paul Simon ; o la presencia de dos invitados: Daniel Merino y Petete . Acompañado a la guitarra por el primero, interpretaría A mi aire -obra del propio Merino- y Rebajas de enero , acertada versión de Joaquín Sabina . Y antes de un bis donde descargaría la artillería pesada -además de atender varias peticiones-, destacaron hasta tres temas nuevos, que con bastante probabilidad formarán parte de un futuro tercer disco que en estos momentos prepara junto al productor José Nortes.

    En primer lugar, Cambiando el sistema desde dentro , una crítica a los olvidados sentimientos revolucionarios desde el punto de vista de la madurez, posiblemente dolorosa para los aludidos. Después, un tango de propio cuño, El tango del amante traicionado , en el que juega ingeniosamente con la moral establecida. Pero sobre todo destacaba la canción con uno de los títulos menos comerciales que han podido existir: Iñigo Coppel viaja a la Edad Media y acaba salvando su vida con el rock and roll , nada menos, una canción muñeca rusa con fantasía, trovadores y rock and roll que, como casi todas las demás, merece la pena escuchar en directo.

    El concierto llegaba a su fin, no sin antes alargarlo en la medida de lo posible con el visto bueno del público y canciones como el Blues hablado sobre el mayor fan de Bob Dylan del mundo o En silencio , redondeando así una noche para recordar.

    Texto y fotografía de Bruno Corrales
    Artículo también publicado en La Huella Digital
    Etiquetas: Entrevistas , Iñigo Coppel

    Iñigo Coppel: "Aunque el rock & roll me flipa, soy más de canciones"

    Nacido en Getxo, Iñigo Coppel reside en Madrid desde que decidió apostar por su carrera en solitario. Apasionado por el rock y las canciones desde muy pequeño, en Bilbao formó parte de Zodiacs y colaboró con músicos como Daniel Merino o Bosco el Tosco . Ya en 2007 daba salida a su proyecto en solitario publicando Perdón por existir , una buena carta de presentación que dejaba entrever que no pretendía ser uno más, consiguiendo eso tan sencillo y al mismo tiempo tan difícil de alcanzar, personalidad. Tres años después vuelve con una segunda entrega, El hombre que mató a Iñigo Coppel , grabado con el sello Lucinda Records y producido por José Nortes. Iñigo Coppel es un hombre de acústico, que acostumbra a presentarse solo con su guitarra en cualquier lugar. Pero es al mismo tiempo heredero del mejor rock español, aquel que una vez dibujaron bandas como Burning , Los Enemigos o Loquillo y Trogloditas . Quedamos con él en la céntrica plaza de Callao para conocerle un poco más. Este es el resultado.


    ¿Cómo empezaste?
    Empecé muy pronto, con 10 años. Descubrí a Bob Dylan y de repente empecé a tomármelo muy en serio. Vi en la tele el documental Don’t look back con las canciones subtituladas y con eso ya empecé a obsesionarme un poco. Empecé a comprarme libros de letras de canciones traducidas, a aprender inglés.... A raíz de Bob Dylan empecé a investigar todo esto de el rock americano, todo el rollo de los años 50 y 60. Me gustaron mucho también los poetas beat. En eso, empecé a tocar la guitarra. Vi una en casa de mis padres, una española de éstas que no quería nadie, guardada en un armario. Me di cuenta entonces de que soy zurdo, una cosa un poco rara porque soy diestro para todo menos para tocar la guitarra. La suerte es que empecé muy pronto y creo que eso es fundamental porque tienes todo el tiempo del mundo y cuando eres un crío para ti es como un juguete, además de que los niños aprenden con mucha facilidad. Me movía por referencias. Leía una entrevista de Bob Dylan y resulta que le gustaban Allen Ginsberg o Jack Kerouac. Y leía a Kerouac, al que le gustaba el jazz, entonces a escuchar a Charlie Parker . Empiezas así, y hasta ahora.

    ¿Era lo normal entre la gente de tu edad interesarse tanto por todo esto?
    La verdad es que sí, aunque no tanto como yo. Yo tenía muchos amigos que también empezaban a tocar. Iba a un colegio horrible de curas, bastante fascista y duro. Creo que por eso buscamos salidas. Recuerdo que, por ejemplo, dibujábamos cómics e hicimos como una editorial. Como nos gustaban los cómics de Fórum, lo que es la Marvel aquí, nosotros teníamos una editorial que se llamaba Tórum. Cada uno teníamos nuestro superhéroe y hacíamos historias. Al principio me parecía una cosa muy natural pero luego me di cuenta de que había un rollo creativo chulo. Por otro lado, mis padres no tenían mucha música pero tenía amigos con hermanos mayores que tenían muchos vinilos. Íbamos a sus casas a escuchar música e investigar. También recuerdo que había gente con padres que tenían colecciones de vinilos que no querían para nada y las regalaban. Y tenían joyas, igual ochocientos vinilos de los años 60 que les parecían basura. Y nosotros encantados, nos pegábamos por ellos. El caso es que si te empiezas a aficionar mucho a algo sólo te relaciones con gente que tiene las mismas inquietudes. Nos juntamos allí unos cuantos y entre todos empezábamos a montar cosas, a juntarnos para tocar. Al principio eres malísimo pero, como era tan pronto, tienes tiempo con los años.

    ¿Cómo han evolucionado tus gustos hasta hoy?
    No he parado de investigar. He estado muchos años investigando el rock, pero sobre todo lo que son las canciones. Me gusta mucho el rollo de las letras. Empecé con Bob Dylan y el rock americano pero también con el rock español. Aunque el rock & roll me flipa, soy más de canciones. Siempre me ha gustado más Jacques Brel , o gente de la canción francesa que no tiene mucho que ver con el rock, que Led Zeppelin . Las canciones me interesan más. O Leonard Cohen más que Iggy Pop , por poner otro ejemplo. Y más si están escritas en castellano, porque yo siempre he tenido claro que me gustaba escribir en español. Y me gusta ir a un bar, tocar y que la gente entienda. Por ejemplo, me metí muy pronto en el tango, que me encanta. Toda la música sudamericana me flipa, pero el tango especialmente. Todas las letras son buenísimas y las canciones son increíbles, todo Gardel me alucina. Últimamente me ha dado por la música clásica, por el jazz. Cada vez voy abriéndome un poco más, y así voy a estar toda la vida. Porque para mí toda la música tiene su punto, su momento y su interés.

    En cuanto a lo que dices sobre cantar en castellano. Hay artistas muy influenciados por el rock americano, como puede ser Hendrik Röver, que en las entrevistas defienden que se cante en el idioma en el que se siente...
    Es que eso es lo real. Me parece muy bien, que cada uno haga lo que quiera, como si quiere cantar en chino... Pero no me lo creo. Esto va de que tú sientes algo y lo expresas, ya sea pintando un cuadro, haciendo una película o componiendo una canción. Y si lo haces en un idioma que no es el tuyo y no conoces muy bien... Me parece que lo auténtico es tener algo que decir, decirlo y que la gente lo entienda. Me molesta el argumento que dice que el español es un idioma feo, que no se puede cantar rock and roll en castellano. Puedo estar de acuerdo en que es más difícil que el inglés, que tiene más facilidad porque son frases más cortas, pero al que dice eso yo le diría que escuchara a los Burning . Mueve tus caderas es un rock and roll perfecto en castellano, a gran nivel de letra y de métrica. ¿Qué hay que saber hacerlo bien? pues si, pero es una cuestión de talento, no del idioma. Yo escucho Caballo de cartón de Sabina y me parece una balada dylaniana perfecta, con una letra buenísima, hablando de Tirso de Molina, Sol, Gran Vía o Tribunal en vez de Greenwich Village. Es cuestión de adaptarlo bien, se puede hacer perfectamente.

    Hablamos ya de tu nuevo disco, El hombre que mató a Iñigo Coppel , que salió el pasado 21 de septiembre. ¿Qué expectativas tienes con él?
    Quiero que se escuche mucho, y me gustaría poder tocar mucho también. Yo sé que ahora no se venden demasiados discos pero si nos sirve para poder tocar por bares por toda España para mi ya sería un logro. Además de que es allí donde se van a vender los discos y vas a tener un poco más de repercusión con el boca a boca. Quiero centrarme en poder salir de Madrid y tocar en muchos sitios.

    En tu banda ahora cuentas con Alfonso Adánez y a Carlos Altube de Los Madison y con Ignacio Garbayo de los Zodiacs, ¿los vas a mantener durante toda la gira?
    Si, claro. Lo que pasa es que tocaré muchas veces solo. Aparte de que me encanta, moverlos por ahí muchas veces es complicado. Hay muchos sitios a los que sólo voy a poder ir en solitario. Me gustaría tocar mucho por ahí y si va bien y podemos repetir con un poco más de dinero ya podré ir con banda la próxima vez. Las presentaciones de Madrid las haremos con banda y, en cuanto a lo demás, lo que se pueda.

    Cantas en el primer tema del nuevo disco cosas como "Entérate Madrid, he venido a quedarme y no me pienso ir " o " Estoy cansado de pedir perdón por existir... " todo eso supongo que refleja las ganas que tienes, ¿no? o son una especie de reivindicación.
    Si, me he dado cuenta de que muchas de las canciones del disco tienen esa idea de “yo voy a salirme con la mía”, de que voy a hacer lo que yo quiera, que voy a sacar mi historia adelante y no me voy a rendir. Es una temática muy normal en los discos de rock. Yo creo que la tengo muy metida y eso es bueno. Después de tener tantos problemas hemos sacado el disco adelante y la verdad es que estoy muy contento, sobre todo porque hemos solucionado muchas cosas que ya no van a volver a pasar. Yo no voy a volverme a tirar tres años para sacar un disco, puedo hacerlo el año que viene si quiero. Vas encontrando el camino para hacer tu historia, eso está muy bien.

    Otro tema que está también en este disco es el Blues hablado sobre el mayor fan de Bob Dylan del mundo . ¿Cómo surgió?
    Pues, fíjate, te lo iba a comentar hablando de estas épocas malas. Yo he tenido mucha suerte. Y es que cuando he tenido épocas muy muy bajas ha pasado algo muy bueno que me ha dado más energía. La época del primer disco fue una época de malas experiencias tocando en bares y estaba muy desanimado. Por otro lado, ahí me di cuenta de que por muy mal que estuviera me gusta mucho hacer canciones y siempre voy a hacerlas. Porque cuando ya pensaba que no iba a grabar discos ni iba a hacer nada, seguía haciendo canciones. Ahí me di cuenta de que realmente es lo mío y que es lo que voy a hacer siempre.

    Hice esta canción, que es un blues hablado como los que hacían Bob Dylan y Woody Guthrie . La hice para unos amigos de Bilbao que hacen fiestas de Bob Dylan en las que tocan versiones y me invitaron. A mi me pareció muy divertido ir y tocar esto. La hice para ellos y pensaba que sólo la iba a tocar ese día. Duraba como 8 minutos la primera versión, la grabé en una maqueta para enseñársela y acabó en manos de Diego A. Manrique. Le gustó mucho y la puso en El Ambigú . Para mi cambiaron muchas cosas, el mero hecho de que la pusiera él en un momento en el que yo ya estaba harto de todo y sin ganas de nada, el hecho de que la pusiera en El Ambigú me dio muchos ánimos, me hizo ver que si la pone Manrique en su programa es que algo estoy haciendo bien. Mucha gente me conoció ahí y me empezó a mandar mensajes. Me escucharon por primera vez también los de Lucinda, la discográfica con la que estoy ahora. Fíjate la importancia que tiene que te ponga Manrique una sola vez, me ayudó muchísimo. Valga como ejemplo esto para ver la importancia que tiene un programa como El Ambigú , ahora que lo han quitado.

    También me di cuenta del poder de YouTube y de los blogs. Cualquier cosa que hagas puede tener mucha repercusión. Esa canción la hice para mis amigos y me permití una serie de cosas en la letra, que la hice pensando que sólo la iban a oír veinte personas en un bar. Cuando la pusieron en El Ambigú y la escuchó tanta gente me impresionó mucho. Hubo comentarios muy buenos en general pero me dio un poco de miedo que hubiera gente que pensara que era una canción con malas intenciones. Aunque yo creo que es obvio que no.

    Eso quería preguntarte. ¿Es sólo una broma o tratas de mandar algún mensaje?
    No, para nada. Para empezar, tal y como es la canción, está claro que yo soy muy fan de Bob Dylan. En realidad yo no hablo nada de él, hablo de la obsesión de los fans de Dylan. Me gustaría pensar que está muy claro que lo he hecho con todo el cariño del mundo, porque yo también he sido un fanático y he ido a verle a mil sitios. En sucesivas versiones la he ido reescribiendo y mejorando y la versión definitiva, la que hemos publicado en el disco, es la que me gusta. Quería hacer una versión definitiva en la que ni el tío más malpensado del mundo pudiera ver malas intenciones.

    Portada del segundo disco de Iñigo Coppel
    Por lo demás, en este disco hay un par de canciones de blues, luego hay rock clásico más enérgico y también canciones más íntimas. ¿Es algo premeditado? ¿Dices "voy a hacer algo de este tipo" y te sale?
    No. Puede ser premeditado la selección de las canciones. Me gusta mucho que haya equilibrio. Si la de Bob Dylan es larga y humorística la siguiente quiero que sea todo lo contrario. No me gustan estos discos que cuando escuchas el primer minuto ya has escuchado el resto. Me gusta que haya contrastes, que no sea todo el disco gracioso o dramático, que vaya sorprendiendo, y creo que en este disco lo hemos conseguido.

    Cambiaste de discográfica para tu segundo disco. Como dijiste, ahora estás con Lucinda Records, ¿hay grandes diferencias entre tu primera experiencia y ésta?
    Si, el primero yo lo tenía ya grabado. Tocaba en los Zodiacs en Bilbao y de repente tuve la posibilidad de grabar mis canciones. Al tío del estudio le gustaron mucho y yo las grabé y las moví. Conocí a un sello de Barcelona, Good Sounds, y se las enseñé. Tenía pocos medios pero me gustaba mucho. Lo publicamos tal cual y firmamos sólo por ese disco. En cuanto a Lucinda, yo hace tres años empecé a tocar mucho por bares de Madrid y ahí fue cuando conocí a Vicente de Lucinda Records. Él sí me propuso sacar el próximo disco y firmar por varios, una cosa más a largo plazo. Estoy encantado, da mucha libertad y es ya una cosa más de carrera de fondo. Me han ido llamando para conciertos y hemos ido hablando mucho. Tenían muchas ganas de sacar este disco y el próximo, ir construyendo algo, buscando un público.

    El disco lo ha producido José Nortes, que ha trabajado con gente como Ariel Rot o Quique González.
    Con Nortes di antes que con Lucinda en realidad. Le conocí por medio de  Los Madison , con los que toqué una temporada. Él produjo su primer y su segundo disco. Coincidimos en un concierto, en el que tocó con nosotros, nos caímos muy bien e hicimos buenas migas. El me invitó a su estudio a grabar canciones acústicas nuevas, sin dinero ni nada. Me dijo que no me preocupara, que le encantaban mis canciones. Es algo que me dio muchas ganas de hacer cosas. Es el productor que más me gusta de España, graba a la gente que a mi me gusta... Es un tío increíble y toca genial. Para mí fue importantísimo conocerle. Cada cierto tiempo yo iba y le enseñaba canciones, lo que a mí me obligaba a currármelas. No me apetecía llevarle cualquier cosa, es José Nortes. Yo le enseñaba muchas y por cómo él las recibía, por sus opiniones, me ayudó mucho a examinar mis propias canciones. Me ayudó a aprender a ver cuáles son las que llevan mucho tu rollo, tu firma, o las que son tú intentando hacer otra cosa y se han quedado a medias. Ahora ya sé cuáles son las que realmente están conseguidas. Y no sólo porque me gusten a mí o a Nortes sino porque luego son las que le gustan a la gente, realmente son mejores.

    Decias que te interesan sobre todo los escritores de canciones. En tu caso, ¿tienes la letra y haces la canción o la añades al final?
    Normalmente tengo una idea para una letra y la voy haciendo. Se me da mucho mejor escribir una letra y darle forma y luego ya ponerle música a tener una música y de repente encontrar la letra que esté a la altura. A veces hago la música primero, y a veces las dos cosas a la vez, pero eso es raro. Al final todo es cuestión de mucho trabajo y de probar muchas cosas. La prueba de fuego de las canciones es tocarlas tú solo en los bares, porque la gente en realidad sabe muy bien la que es una canción interesante y la que no.

    Estuviste en Zodiacs y en varios grupos más de Bilbao. Ahora mismo pareces estar muy centrado y convencido con tu carrera en solitario. Pero, ¿te verías en algún tiempo metido en otra banda?
    Yo dejé a Zodiacs porque no podía con todo y porque no quería renunciar a lo mío, pero nunca he dejado de tocar con ellos en realidad. Su cantante, Ignacio, es uno de mis mejores amigos. Cuando dejé el grupo seguía tocando con él. Casi todas las semanas nos veíamos y tocábamos en algún bar. Yo tocaba con él sus canciones y él tocaba conmigo las mías. Asi que siempre he estado ahí. Ahora están grabando el disco nuevo y voy a tocar con ellos en la gira del año que viene. Igual coincide en fechas con lo mío, pero es que Ignacio toca en mi banda también así que vamos a intentar montarlo como podamos. Además, tenemos una química, un buen rollo que funciona muy bien en un grupo y eso se transmite. Si vas a ver tocar a un grupo que son amigos, tienen un rollo muy especial. No es como ver a alguien que toca con cuatro músicos a los que ha llamado sólo para la gira.

    Según tu experiencia, ¿piensas que existe aún la necesidad para artistas y músicos de moverse a una ciudad más grande?
    Hombre, se puede hacer desde fuera. Se puede hacer desde cualquier sitio si tienes ganas y dedicación, pero es mejor venir a Madrid porque te obliga más, te centra. Conoces a más gente y todo se contagia, tiene la energía que no tienen otros sitios. Sobre todo si quieres hacer rock. Puedes estar viendo conciertos todo el día y conociendo a gente que está en tu rollo y que te contagia sus ganas. Madrid ayuda mucho, por lo menos a mi me ha ayudado mucho. Me obliga a moverme y a estar alerta siempre y a no abandonarte.

    Destaca en ti y en tus canciones ese punto de humor que en tu estilo se ve poco. En tu caso sólo es un aspecto más entre otros muchos pero, ¿crees que se separa injustamente en un subgénero humorístico a bandas que tienen canciones de broma pero que en las que en realidad hay mucho más, sea el caso de Mamá Ladilla o Siniestro Total? ¿Crees que no se entienden bien el humor y el rock?
    Para mi el humor es fundamental en todos los estilos y en todo tipo de arte. Por lo menos, en todo lo que me gusta a mí, hay humor. Sí que hay gente que tiende a minusvalorar lo que tiene cierto humor. Yo no estoy de acuerdo. En El Quijote hay mucho humor y es la cima de la literatura. Me parece que lo que hace el humor es hacer las cosas más interesantes y menos aburridas, no menos serias. Me gustan las películas en las a veces río y a veces lloro. O, por ejemplo, escuchas The Freeweelhin’ Bob Dylan y tiene momentos de amor muy emotivos y momentos muy graciosos en los talking blues. Me parece mucho más enriquecedor e interesante eso.

    ¿Vas a muchos conciertos aquí en Madrid? ¿Te ha sorprendido algo especialmente?
    Si. Voy a ver mucho a gente que toca en bares como yo, aparte de que coincides y compartes escenario con mucha gente. El grupo que más me gusta son los  Zombie Valentines . Son de Madrid y tienen un punto años ‘60 pero mucho más abierto que otros grupos de ese estilo. El batería, por ejemplo, viene de Babylon Chàt , que es un grupo de rock de los mejores que ha habido y tienen un rollo amplio y variado, un eclecticismo dentro del rock que a mi me gusta mucho. Me parecen de los grupos más interesantes que están saliendo ahora en Madrid.

    ¿Estás contento por cómo está formado el circuito de salas en Madrid?
    En general no me gusta. Yo no le llamo circuito a lo que hay aquí en Madrid porque no hay bares con público propio, no es como en otros sitios. Aquí si no llevas a tus colegas o llevas tú a la gente, los bares no tienen público ninguno. En Nueva York llegas a tocar el primer día y nadie te pregunta “¿va a venir mucha gente a verte?”, o lo que me parece indignante, que te digan que si no viene un número mínimo de gente a verte no tocas, después de haber ido al bar con tu banda, haber descargado y montado. Me parece que se podrían hacer mejor las cosas. También me molesta lo del límite de hora, aunque eso ya es cosa de las leyes del Ayuntamiento. Al final siempre se empieza tarde y acabas agobiado, mirando la hora, y eso me parece que no es forma de tocar. Por eso, el otro día en la Fnac de Callao yo estaba encantado porque no había límite de hora. Uno se prepara su final de concierto y no tienes que estar preocupado cinco canciones antes de si tienes que quitar alguna.

    Dicho todo esto, hay sitios que molan mucho y donde me lo paso muy bien y tengo buen rollo. Por ejemplo en La Pequeña Bety, cuando lo llevaban David y Patricia, sus anteriores dueños. Yo he visto a esos tíos traer grupazos desde Nueva Zelanda, perdiendo pasta por amor al arte. Estábamos ahí 30 personas viéndolo y ellos encantandos de gastarse el dinero para hacer cosas chulas.

    ¿Te has planteado alguna vez hasta dónde quieres llegar? ¿Tienes algún ejemplo a seguir?
    Yo lo que quiero es llegar a escribir canciones buenas de verdad. Y hacer buenos conciertos, aprender bien el oficio. Sacar discos buenos, cada vez mejores, y tocar mucho. Si me da para vivir, genial. Sino ya me buscaré un trabajo de lo que sea, pero el objetivo es ese, aprender el oficio. Y yo creo que si lo aprendes bien de verdad te acaba yendo bien. En ésas estoy, este segundo disco es mucho mejor que el primero y las canciones que estoy escribiendo ahora, que irán en el próximo, son canciones que hace un año no podía hacer, y eso es muy satisfactorio.

    Texto de Bruno Corrales
    Etiquetas: Crónicas , Daniel Merino , Iñigo Coppel

    Rock and roll solitario

    Iñigo Coppel + Daniel Merino en Fotomatón (05.11.10)

    El pasado viernes 5 de noviembre,  Iñigo Coppel regresaba a Madrid para presentar oficialmente su nuevo disco, El hombre que mató a Iñigo Coppel . El músico de Getxo se presentaba en esta ocasión acompañado de un viejo amigo y compatriota, Daniel Merino , que fue el encargado de estrenar la noche en la pequeña pero acogedora sala Fotomatón. Pasadas las diez, Merino arrancaba con la única ayuda de su guitarra un concierto de no más de media hora en el que le dio tiempo a repasar sus dos discos, Aventuras en la gran ciudad y el reciente Malos Tragos , destacando canciones como Písale a fondo o Tu padre quiere que me olvide de ti

    Poco después era ya el turno de Iñigo Coppel , que también afrontaba en solitario la noche. Valiente, comenzaba con una de las canciones más íntimas de su nuevo álbum, Esto es lo que parece . Sin embargo, la apuesta salió redonda, logrando momentos sobrecogedores con todo el público en silencio escuchando cada tímida nota de esta canción. Y a continuación nos ofrecía todo lo contrario. Como viene quedando bastante claro, Coppel tiene dos caras, e incluso tres, y despues de tan melancólico tema ponía todo patas arriba con Madrid para cuerdos y bienhechores , el alucinante tema que abre su nuevo disco y que es un potente y logrado rock a la vez que una convincente declaración de intenciones. “¡Extra! ¡extra! / Entérate, Madrid / he venido a quedarme y no me pienso ir”. 

    Sin tregua, Coppel decidió no reservarse y atacó con Nostradamus no me jodas , un divertido pero también enérgico tema del disco que nos venía a presentar esa noche. Llegaba entonces el momento de cambiar de tercio y rescatar canciones de su primer trabajo en solitario, comenzando con la sentida Nada y continuando con una sorprendente versión pseudo country de su propia canción Mi pacto con Satán , originalmente con forma de rumba. Llegaba también el momento de las versiones ajenas, donde Coppel homenajeaba a grandes bandas del rock en castellano eligiendo temas como Chicas Fuertes de Tahúres Zurdos o Balada para una viuda de Burning

    Tras todo esto, el concierto volvía a centrarse en los temas de El hombre que mató a Iñigo Coppel con el Blues hablado sobre el mayor fan de Bob Dylan del mundo , esperado e ineludible momento en sus conciertos. Un retrato lleno de ironía sobre las locuras que se llegan a hacer por los grandes ídolos de la música. Una canción que, por otro lado, pide a gritos ser escuchada en directo, donde gana espontaneidad. Aparecía después la tercera cara de Iñigo Coppel con un tema bluesero como es Mi perdición , donde nos recuerda los peligros del sexo contrario. 

    Se acercaba el fin del concierto, no sin antes volver a recordar canciones de su primer disco como Lidia (no te cases con él) , Perdiendo el norte o El tiempo lo cura todo , demostrando que, a pesar de tener nada más que dos discos en el mercado, su repertorio comienza a ser no sólo variado, sino verdaderamente bueno. Para ponerle una guinda a la noche invitaba a Daniel Merino al escenario. En un mano a mano, tocaron un tema de cada uno, Con sangre y A mi aire , para rematar la función con una nueva versión, nada menos que el Caballo de cartón de Joaquín Sabina . El concierto terminaba y nos fuimos a casa conscientes de haber vivido otra gran noche de rock en castellano a cargo de un artista que, si de aquí en adelante el mundo fuera justo, debería llegar a mucha más gente.

    Texto y fotografía de Bruno Corrales
    Publicado originalmente en Xtra Rockola.fm
    Etiquetas: Crónicas , Iñigo Coppel

    El rock de la calle Preciados

    Iñigo Coppel en Fnac Callao (28.09.10)

    Tarde de martes, siete de la tarde. El bilbaíno Iñigo Coppel presenta su nuevo disco en el fórum de la Fnac de Callao. El hombre que mató a Iñigo Coppel , a la venta desde del pasado 21 de septiembre de la mano de Lucinda Records, es el título de este nuevo álbum, el segundo en solitario de un artista inquieto, con evidentes ganas y cosas que decir en el rock español. Cabe decir antes que nada que no se trataba de la típica y descafeinada presentación en acústico, pues Coppel, echando mano tanto de una preciosa White Falcon como de una guitarra acústica y en ocasiones de una armónica, se presentó con su banda al completo, formada por Alfonso Adánez a la batería, Carlos Altube al bajo e Ignacio Garbayo, líder de Zodiacs , a la guitarra.

    Tras facetas le definen, o tres caras son las que muestra. Las canciones íntimas, acústicas, como Esto es lo que parece , tema con el que daría inicio al concierto; también el blues, un estilo que le queda como anillo al dedo, por voz, temática y destreza a la guitarra; y el rock and roll más clásico y salvaje. Como la canción con la que continuaría, la que abre su nuevo disco, Madrid para cuerdos y bienhechores , toda una declaración de intenciones llena de rabia y decisión. En ese momento, sólo con el segundo tema, ya comenzó a ser demasiado extraño aquello de tener que estar sentados. Por desgracia así tenía que ser y con esa extraña sensación continuó el concierto, precisamente con otro potente tema de este nuevo disco, Nostradamus no me jodas . Tiene Coppel un sentido del humor muy especial que muestra sin tapujos en sus letras. Un sentido del humor que, por otro lado, suele escasear en el rock español, y que no hace más que sumar a su personalidad, diferenciándole del resto.

    Declarando la intención de tocar todas las canciones del nuevo disco, Coppel quiso también rescatar dos canciones de su primer álbum (que luego serían más). La visceral Nada fue la primera de ellas para luego volver con El tiempo lo cura todo , una canción que sirvió de celebración por la salida de un disco que, según el propio Coppel “ha costado mucho sacar adelante”. Ante las sufridas letras de esta canción, con ruptura y dolor de por medio, una mujer del público quiso aconsejarle a Coppel que esa chica no le convenía. Y el caso es que el siguiente tema era el blues Mi perdición , que introdujo avisando de que la que venía era aún peor. Anécdotas aparte, este blues es sin duda una de las joyas de El hombre que mató a Iñigo Coppel . Para él, todos los miembros de la banda abandonaban sus instrumentos para hacer coros al unísono, convirtiéndose de forma casi teatral en el grupo de amigos consejeros del protagonista de la canción. Justo a continuación vino uno de los temas estrella de Coppel en sus directos, el Blues hablado sobre el mayor fan de Bob Dylan del mundo . Él sólo con con guitarra y armónica con un original tema lleno de sarcasmo.

    Momentos más íntimos llegarían con Tal y como ella cree o Canción para Woody Allen , interpretando por medio otro buen blues, Anoche hablé con Jesús . El concierto llegaba a su fin y atacaba con En silencio , canción que abría su primer disco en solitario, para después retomar su nuevo álbum e interpretar Fuera de mí , un rock sencillo que precedía al gran final, con Lidia (no te cases con él) , que terminó con un solo de guitarra de Iñigo Coppel subido a unas sillas de la primera fila.

    Pero no, no era el final, pues mientras Coppel cantaba de nuevo a modo de despedida un fragmento de El tiempo lo cura todo , pensó y nos dijo que, para una vez que estaban en el Fnac, querían tocar más. Y así fue. Primero él solo cantó la última canción que le faltaba de su último disco, la melancólica pero también sarcástica Elvis , para después llamar a la banda y rematar la función con Perdiendo el norte , quizá uno de los temas más potentes que ha compuesto.

    La gira de presentación de El hombre que mató a Iñigo Coppel no ha hecho más que comenzar. Próximamente recorrerá el resto de tiendas Fnac madrileñas, presentando su nuevo disco de forma gratuita. Concretamente, el 8 de octubre estará en en Parquesur, el 16 de octubre en La Gavia y el 6 de noviembre en Plaza Norte. Además, tiene ya confirmadas nuevas fechas en Bilbao, Pamplona, Madrid y Oviedo. Más información en sus páginas en o Musikaze .

    Texto y fotografía de Bruno Corrales
    Etiquetas: Crónicas , Iñigo Coppel

    Lujos casi secretos

    Iñigo Coppel en Fotomatón (25.03.10)

    El pasado jueves 25 de marzo, Iñigo Coppel volvía a Madrid, esta vez en solitario, para ofrecer un concierto acústico en el bar Fotomatón de Noviciado. Aunque, en realidad, ni era del todo acústico ni estaba solo, pues en algunas canciones llamó a su amigo y antiguo compañero en Zodiacs , Ignacio Garbayo. La sala resultó ser un lugar ideal para este tipo de conciertos, tan íntimos, esos sin hora concreta de inicio ni de final. Un concierto sin demasiado público, sólo con incondicionales o despistados, y con los propios músicos entre el público. Lo último es de agradecer, lo primero debería cambiar.

    Iñigo Coppel es un getxotarra afincado en Madrid que, tras ganar bastante experiencia con gente como Daniel Merino o Bosco el Tosco , decidió un buen día abandonar una banda emergente como Zodiacs para lanzarse en solitario. Un gesto así de arriesgado significa sin duda que nos encontramos ante un músico de gran personalidad, con algo que decir.

    Ignacio Garbayo (Zodiacs)
    Y lo dijo con canciones como Perdiendo el norte , En Silencio o El tiempo lo cura todo , de su álbum debut Perdón por existir , que protagonizó la noche. Cabe destacar, por otra parte, que Coppel pertenece a una nueva generación de músicos que recogen con orgullo el legado del rock español facturado en las tres últimas décadas del siglo XX. Así, cantó tanto a Burning y a Tahúres Zurdos como a Los Enemigos o a Sabino Méndez . Y sin tirar de lo más clásico, por supuesto, pues cuando arrancó con una sucia versión del ya estridente tema enemigo Odio a los Nº1 más de uno no se lo podía creer.

    Hubo tiempo también para inquietantes historias como con la que aseguraba ser familiar de Goethe, que de alguna forma que no contaré, pues se podría considerar spoiler, desembocó en Mi pacto con Satán , su tema más radiable, con aire a Los Rodríguez más impetuosos. Por supuesto, un gran momento de la noche llegó con El mayor fan de Bob Dylan del mundo , que aunque puede escucharse en YouTube, es bien recomendable ver en directo. Todo un irónico y enrevesado tributo a Bob Dylan . Ni Juan Abarca.

    En definitiva, es una suerte poder ver de esta forma, sin prisas ni agobio alguno, a músicos de este tipo, artistas aún sin consolidar pero más que prometedores. Y sería una verdadera pena que no llegaran a donde realmente merecen. Las buenas canciones no esperan a nadie, están ahí, aunque a veces cueste dar con ellas.

    Iñigo Coppel estará de nuevo sobre un escenario de Madrid el próximo 17 de abril en El Sol, esta vez con banda, abriendo para No Aloha.

    Texto y fotografía de Bruno Corrales
    Etiquetas: Iñigo Coppel , Reseñas

    "Perdón por existir", de Iñigo Coppel

    Perdón por existir (Good Sounds, 2007)
    Iñigo Coppel

    Aviso estar escribiendo esta reseña bajo el efecto de las primeras veces. Y ni siquiera llegué una vez hasta el final del disco, pero la impresión fue tan buena que lo haré todo a la vez. Perdón por existir es el primer disco de Iñigo Coppel , artista procedente de Getxo y residente en Madrid, anteriormente en bandas como Bosco el Tosco y su Puta Banda , Daniel Merino y Familia o Zodiacs , grupo que abandonó para no dejar de lado sus inquietudes en solitario. Visto el resultado, y a pesar de que Zodiacs haya evolucionado y sea ahora una banda más que prometedora, editando grandes discos como el 3, 2, 1... Zodiacs del pasado año, no pudo ser una decisión más acertada. Perdón por existir , Editado en 2007 por Good Sounds y distribuido por El Diablo! es un disco con sabor americano que recoge lo mejor del rock en castellano. Iñigo Coppel cuenta con una voz poderosa y una personalidad propia, lo que para nada es un decir una obviedad.

    Un debut más que interesante en definitiva, sorprendente por su frescura. Destaca al instante el segundo tema, Lidia (no te cases con él) , un rock and roll que se te mete en la cabeza sin remedio. Y aunque muchas veces sean injustas las comparaciones, tanto para las fuentes como para el aludido, quizá esta vez funcionen como cumplido y no como falta de originalidad. La actitud de Iñigo Coppel, sin pelos en la lengua, puede recordar a Burning , quizá a Los Enemigos . Cuenta además con un sentido del humor en sus letras pocas veces visto, cercano posiblemente a otro artista emergente como Óscar Avendaño . Con sangre , el tercer tema, nos lleva a la dupla Loquillo-Sabino Méndez, con esa mezcla de melancolía y templanza. Perdón por existir es un álbum bastante variado, en el que ni la rumba Mi pacto con Satán , en la onda de las canciones más festivas de Los Rodríguez , desentona. Nada , intenso tema de guitarras desgarradas, nos remite a un sonido cercano a la primera época de Buenas Noches Rose y Casi muere tú recuerda al Ariel Rot más macarra. Con un sarcasmo que nunca abandona durante el disco, Coppel remata su debut con Primera y última canción de amor , la canción más intimista del disco. Eso sí, con trampa.

    Iñigo Coppel ya se ha convertido en alguien a tener en cuenta. Todo se limita a descubrirlo si no lo has hecho ya.

    Texto de Bruno Corrales
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