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Mamá Ladilla regresa a Gruta '77 con su formación original Llors Merino, fuera de la banda desde 2007, acude al rescate una vez más

A pesar de haber abandonado voluntariamente el barco a finales de 2007, el que fuera bajista de Mamá Ladilla desde sus comienzos, el carismático y recordado Llors Merino, siempre ha estado dispuesto a echar una mano e incluso a regresar a los escenarios ante cualquier imprevisto o necesidad de la banda de la que durante tanto tiempo formó parte. En estos momentos, quien ocupa su lugar en el grupo, Javier Rojas (El Tío Calambres), se encuentra en Rusia tras haber girado por varios países de sudamérica como miembro de la banda de acompañamiento de Bebe. Por lo tanto, y como ya sucedió el pasado 17 de marzo en Cartagena, este viernes podremos ver a la formación clásica de Mamá Ladilla en Gruta '77 . El trío compuesto por Juan Abarca (voz y guitarra), Llors Merino (bajo) y Ferro (batería) estará de nuevo unido en la sala de Carabanchel, teloneado en esta ocasión especial por Juanma Ruiz, reputado guitarrista con quien el propio Abarca trabajaría en 2004, registrando el disco  Chopin para guitarra .

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Alfa: "Siempre hay muchos caminos para hacer una misma canción"

Tras ser una pieza imprescindible en bandas como Buenas Noches Rose , Perros de Paja o Le Punk , Alfredo Fernández García, más conocido como Alfa , se lanzaba en solitario el pasado año con 22 de octubre , un EP de cuatro canciones con el que exploraba su lado más acústico y folk. Ahora, decidido a seguir un ritmo alto de publicaciones, se encuentra preparando una segunda entrega que ya tiene título. En El segundo oficio más viejo del mundo , grabado de nuevo en los estudios de La Casa con Ruedas, Alfa recupera la formación clásica de rock, contando con su inseparable socio Khoury a la guitarra e incorporando a Dani "Patillas" al bajo y a Antonio "Pax" Álvarez a la batería. Pronto conoceremos el resultado de lo que promete ser una vuelta al rock por todo lo alto. Entre tanto, el músico madrileño viene realizando una serie de conciertos íntimos cada tercer jueves de cada mes en el Figaro Café, unas ocasiones únicas para disfrutar de las nuevas canciones de quien es ya un clásico del rock español, a pesar de su juventud. No quisimos dejar pasar la oportunidad de volver a charlar con él acerca de sus últimos movimientos. Y es que para Alfa siempre son tiempos de cambio.


La última vez que hablamos, durante la primavera del pasado año, tu plan era hacer un LP para debutar en solitario, estaba incluso prevista una grabación. ¿Qué cambió para que al final apostaras por un EP, publicando 22 de octubre ?
Pues... bueno. Fue progresivo. Al principio pensaba hacerlo, monté un poco la estructura, lo que quería hacer y eso, pero después empecé a pensar que aquello era... Bueno, mirando un poco cómo estaba el contexto de la industria y lo que suponía hacerlo a nivel económico, el desembolso que suponía y entrar en una dinámica de promoción normal... Como que de repente empezó a darme pereza. Empecé a pensar que a lo mejor no era tan buena idea. Luego se me ocurrió esto, que no sé cómo se me ocurrió. Un día llegué a esta conclusión y me encajó todo perfectamente a nivel artístico. Pensé que podía ser mucho más divertido estar componiendo hoy para grabar dentro de tres meses y que esté editado a los cuatro. Un pulso mucho más inmediato. Pensé, puedo tirarme así un tiempo, uno o dos años hasta que vuelva a hacer un LP, en el caso de que vuelva a hacerlo.

Es una manera de trabajar mucho más interesante porque pierdes la perspectiva de la cosa de empresa. No solo estás tocando en directo las canciones, sino que las grabas de poco en poco. O como pasó con 22 de octubre , que hice una canción en el estudio. Ese tipo de cosas no se podrían hacer, y puede parecer a lo mejor un poco tonto pero tiene mucha importancia porque la otra manera de trabajar es un poco como opositar. Estás dos años metido en ensayos, en conciertos y eso, haciendo un grupo de canciones que un día grabas. Y en el momento en el que las grabas estás hasta los huevos de ellas, han envejecido muy rápido y estás con otras cosas. Pensé que era el momento perfecto tal y cómo están las cosas. Se lo dije a los tíos de la compañía y me dijeron que les parecía bien.

22 de octubre está lleno de detalles. Desde los interludios que incluyes entre las canciones a la propia presentación del vinilo. Todo esto, ¿hasta qué punto vino dado por lo peculiar de la grabación? ¿O ya lo tenías en mente?
No, la verdad es que van surgiendo cosas. Esta manera de trabajar es relativamente nueva para todos nosotros, y creo que en general para todo el mundo. No sé si alguien ha hecho esto. Probablemente sí lo hiciese más gente a principios de la historia del rock. La gente grababa un single cada dos meses y así iban tirando. Pero con la eclosión de la cultura del rock se impuso el disco como una manera más aprovechable a nivel económico. Tienes a una banda grabando, luego la sacabas de gira durante un año y medio y la volvías a meter. Pero tal y como está ahora todo, que está completamente destruido... Tocar cuesta mucho. Me cuesta mucho a mí, que tengo relativa facilidad y un background detrás. Pienso en la gente que está empezando ahora y, madre mía, lo tienen más difícil que nunca. 

En cuanto a esto, ¿qué opinas de las formas de consumo que se están imponiendo? En tu caso recuperaste el formato vinilo e incluso junto a Maral, tu discográfica, has apostado por dispositivos nuevos como el USB.
Supongo que estamos en algún momento de transición, creo que la cosa se establecerá de alguna manera. Cómo hacer que este tipo de cosas generen dinero otra vez. No sé si hasta el punto de cómo lo generaban antes. Probablemente parte de la culpa de lo que está pasando ahora es del exceso del mundo de la música, de las compañías, del aprovechamiento de un dinero público a través de cachés infames de los grupos durante las buenas épocas económicas. De repente aparecía El Canto del Loco y cobraba tres mil pavos por tocar en Mansilla de las Mulas. Cosas así. Pero de alguna manera la revolución tecnológica tiene mucho que ver. En este caso grabar en vinilo ha sido con un componente artístico-emocional y personal. Me apetecía mucho hacerlo en vinilo porque es como el primer lenguaje que yo conocí del rock y las cosas suenan de otra manera. Y por otro lado, tirar la caña a sitios distintos, a ver qué pasa. Este siguiente lanzamiento va a ser más estándar, va a ser un CD. En principio iba a hacer un libro y toda la hostia, pero voy a hacer un CD normal y corriente con cuatro canciones y voy a seguir dando un poco pasitos. 

En cuanto a la banda, tienes ya bastante perspectiva con Khoury, que ha estado contigo durante estos últimos dos años girando en acústico. ¿Cómo diste con él y qué es lo que piensas que ha aportado a tu música?
Bueno, yo a Khoury le conocía de vista, pero le conocí finalmente porque me lo presentó Dani “Patillas”. Yo estaba buscando a un guitarrista y me habló de él. Enganché muy bien con él, es una persona adorable en todos los sentidos. Y musicalmente es muy buen músico, es mucho punk que yo. Es más... Yo le llamo “hippie”, no sé si se me entiende este concepto, un tío muy gustado de hacer melodías, muy músico. Eso hace que a veces te obligue a comerte la olla con determinado tipo de cosas que para una persona de mi mentalidad son un poco superfluas. Si la voz es una tercera-quinta-séptima o una tercera-cuarta-quinta-séptima. Ese tipo de cosas hace que el trabajo sea divertido y tome otra dimensión. Su aportación es musical en el sentido estricto de la palabra.

¿Un punto de vista necesario?
Evidentemente, para lo que vaya a pasar es necesario, para cómo se estén plasmando las cosas. Siempre hay muchos caminos para hacer una misma canción. Una canción, si es buena, yo pienso que se puede abrir de varias maneras, pero cuando estás trabajando con otros músicos tienes que tener la mentalidad de que esos tipos van a enriquecer lo que tú haces. No soy el tipo de persona que obliga a la gente a tocar lo que yo quiero, lo que suena en mi cabeza. Dejo que los tíos toquen. Muchas veces te sorprenden, muchas veces mejoran las cosas. Y otras veces simplemente dan un punto de vista que tú no tenías y que te enriquece.

Has anunciado que a tu nueva banda se incorporan Dani "Patillas" al bajo y Antonio Álvarez “Pax” a la batería. Lo de Pax resulta curioso, pues en vuestros círculos más cercanos os habéis venido retroalimentando, no necesitando saliros de él a la hora de buscar a otros músicos en caso de necesidad.
Ha sido un poco porque estaba cansado de todo esto. Empezó cuando me fui de la Alameda de Osuna. De repente me fui, me mudé y empecé a pensar que me venía bien un poco de aire. La escena musical de la Alameda de Osuna es una escena interesante, pero es una escena pequeña en la que se mueven veinte músicos como mucho. Es como que todo el mundo tiene la saliva de todos, no sé si me explico. La cosa es que llega un momento en que ya es un poco asfixiante. Yo estaba tocando con Datz la batería, y cuando estábamos preparando la grabación de este segundo EP me llamó y me dijo: “tío, me ha llamado Rubén (Pozo) para que toque con él y me ofrece un chingo de langa” (risas). ¿Qué le puedo decir? ¿no? Entonces, no quería que me volviese a pasar eso.

Me acordé de una temporada en la que había estado currando de mercenario con Deluxe, de una manera rarísima. Xoel echó a los músicos que tenía y había que sacar unos conciertos adelante de una manera exprés. Llamaron a la Vacazul, pero Jairo estaba tocando con Amparanoia. Entonces entré yo y toqué con Pax, con Javi Vacas y con Txarras, que era el teclista. La banda éramos estos tres, Xoel y yo. Ahí conocí a Pax, y conecté con él a nivel personal, aparte de que es un batería fantástico. Es un tipo muy particular con el que tuve una onda muy buena. Luego él se fue, estuvo por ahí en la India, en Japón... Estuvo durante dos o tres años tocando en los sitios más inverosímiles. Y cuando volvió me avisó a través de Facebook. Hablábamos regularmente, pero no nos habíamos visto. Cuando me pasó esto con Datz le llamé, quedamos y llegamos a un acuerdo. La verdad es que eso ha sido muy importante. La endogamia musical en la Alameda de Osuna es un poco enfermiza.

Pax a la batería durante un concierto de 3000 Hombres en Honky Tonk (Febrero de 2008)
Aire nuevo entonces.
Sí, aire nuevo. Aire nuevo dentro de que Pax es un mítico del rock en Madrid. Hay que aprovechar mucho eso. Cuando empiezas a hacer una banda con alguien o tiras de un criterio artístico-musical y vas a por el tío porque te gusta cómo toca sobre todas las cosas o abres un rollo, desde mi manera de ver la música, con una persona con la que tienes química a nivel personal. Dando por supuesto, evidentemente, que es un buen músico. Pax y yo nos llevamos muy bien. Es un tío muy curioso, me encanta currar con él y es súper serio en lo que hace. El tío toca con ocho o nueve bandas. 

Grabáis nuevamente en los estudios de La Casa con Ruedas. ¿Va a ser muy diferente este nuevo disco? ¿qué podemos esperar?
Totalmente diferente, sí. Va a ser un disco de rock. Es un disco ya con una banda y empieza a perfilarse un poco de qué va a ir el rollo. Tiene también su toque particular porque no toco la guitarra en este disco. Solo toco el buzuki porque estoy teniendo una especie de idilio con el instrumento. Desde un enfoque de guitarrista de rock, claro. En cuestión de sonido, las canciones tienen un carácter muy particular. Desde luego son canciones de rock.

Todo lo que habéis tocando hasta ahora, ¿encajará con la formación clásica de rock? ¿se adaptará?
Sí, sí. Algunas se quedarán por el camino, supongo, pero en principio estas tres enganchan muy bien. Son tres intensidades distintas, pero enganchan muy bien. Mi idea es, a medida que vayan creciendo los EPs, ir sumando. Ahora somos guitarra, buzuki, bajo y batería. En el siguiente, si puedo, meteré un pianista. Estoy haciéndolo crecer.

En los últimos meses has hecho varios conciertos online desde el Figaro Café. Conciertos íntimos por el lugar y por las pocas personas que pueden acudir físicamente, pero al mismo masivo al ser retransmitido para todo el mundo. ¿Te has sentido cómodo con la idea?
Sí, es una sensación rara, pero está bien. Es un poco lo que hablábamos antes con respecto a los soportes, hay que mirar en sitios distintos. Ésta ha sido una iniciativa que ha nacido de la relación con David Canfran, que es un tío también de la órbita de la Alameda de Osuna. Él es músico, tiene una banda, pero realmente a lo que se dedica es a la gestión. Es también técnico de sonido, técnico de grabaciones... Me lo propuso porque a él le picaba un poco la idea y también un poco para probar. Con respecto a ver un concierto en internet, en tu casa... Pues no lo sé, no sé qué quieres que te diga. Supongo que cada vez esto es más normal, ¿no? Yo me quedo con que aquello fue una amplificación. Para mí, la sensación bonita es lo que estaba pasando ahí. Un concierto con veinte personas es algo increíble. Puedes mirar a la gente a la cara, tiene otro rollo, da una sensación más de recital. Es muy interesante.

Considero que formas parte de una clase de músicos no dispuestos a pasar por cierto tipo de aros que plantea la industria con el objetivo de prosperar de una forma más rápida. Siempre lo habéis hecho un poco a vuestra manera. Quería poner esto en relación con la unión que desde hace un tiempo tienes con La Casa con Ruedas, que es una asociación que busca, más que un beneficio económico, un intercambio cultural. ¿Puede tener que ver tu propio carácter a la hora de trabajar en el mundo de la música con lo bien que te has entendido con ellos?
Es cierto, pero por otro lado también tengo una compañía, que son tipos que tratan de hacer negocio con ella. En el sentido de que no quiero tampoco dármelas de apóstol de nada. Lo que sí que utilizo siempre para guiarme a la hora de hacer todo es la química con la gente. Algunas veces me he equivocado, pero creo que es lo más importante. Sucede que mientras estás haciendo las cosas te lo estás pasando bien, que al fin y al cabo se trata de eso. En el estudio yo he tenido experiencias más o menos amargas con productores en general. Cuando grabamos con Fino Oyonarte el No disparen al pianista fue un infierno. No es porque el tío me cayese mal, que no me cae mal, es un tío majo y simpático pero... Era como “joder, estoy grabando nuestro nuevo disco, lo va a sacar una multinacional y estoy aquí sufriendo en un estudio porque no me entiendo con este tio...”.

Entonces, tienes una decisión vital. Hay gente que te dice: “hay que hacerlo a nivel profesional, búscate al mejor”. He escuchado estas monsergas durante este año un montón de veces, pero realmente, cuando conocí a Miguel (La Casa con Ruedas) es que me cayó de la hostia. Escuché lo que hacía y dije: "este tío a nivel técnico es suficientemente bueno". Tan bueno como Juan de Dios en realidad, ¿sabes? Es bueno haciendo lo que hace y yo confío en que, como nos llevamos bien y nos entendemos, vamos a llegar a algo bueno.

Ignacio Khoury y Alfa en uno de sus acústicos en Figaro Café

De 22 de octubre tuvo una especial acogida Las ratas y los piojos , canción en la que hablas alto y claro sobre cuestiones políticas y sociales. ¿Crees que los músicos tienen una responsabilidad con la sociedad en la que viven, y que temas tan importantes deben tratarlos en sus canciones?
No lo sé. Hasta ahora siempre pensaba que una persona, ya no un músico, sino cualquier persona, tenía la obligación de tener una opinión formada sobre lo que pasaba a su alrededor, y también de posicionarse. Eso es algo que tenía integrado supongo que a nivel educacional. Ahora quizá no lo veo de esa manera, veo que hay veces que es mejor no decir lo que piensas en según qué ocasiones, porque puede que sea contraproducente incluso para la propia causa que persigues. Yo creo que los músicos, como cualquier persona, tienen una responsabilidad en el entorno en el que viven que tienen que ejercer, porque la vida no solo sucede de puertas de casa de uno para adentro.

La idea de ser un portavoz de algo me parece un poco más compleja, no sé. Yo voy a seguir escribiendo cosas sobre lo que me apetezca o sobre lo que pueda. Muchas veces no eres dueño de lo que compones, te vas preñando de sensaciones y de repente las sueltas. Voy a tratar de hacerlo así porque creo que es la manera honesta de hacerlo.  Con respecto a ese momento puntual, que yo creo que fue bastante importante, tenía ganas de dejar constancia. Y si pasase otra cosa de ese nivel, probablemente no pudiese mirar hacia otro lado. 

Existió la posibilidad de que tu segundo EP viniera acompañado de un libro. ¿Cuál es tu relación con la literatura? ¿Cuáles son tus referentes y hasta qué punto te influye a la hora de escribir canciones?
Hoy por hoy es una fuente principal para mí. Me paso cuatro horas al día leyendo, todas las que puedo. No tengo televisión en casa. Me parece la forma más bonita de comunicarse porque te deja mucho a ti. Tú realmente estás siguendo unos símbolos, pero todo pasa dentro de tu cabeza. Es muy estimulante. Puedes imaginarte la casa de Bernarda Alba como quieras, de los colores que quieras, aparte de lo que el tío te pueda decir. Realmente como silo, como sitio al recurrir para recoger cosas, es increíble. Escribir me parece un ejercicio a nivel personal de canalización de muchas cosas. Si no escribiese, todas esas cosas se quedarían rebotando dentro de mi cabeza, y ya no solo tendría que correr tres días a la semana, tendría que correr ocho (risas). Creo que es como una manera de meditar en el sentido oriental de la palabra. De colocar cosas en la cabeza, de imaginar... No sé, me lo paso muy bien leyendo y escribiendo. 

¿Incluyes después en tus canciones detalles de cosas que has leído?
Claro. La gente lo que pasa es que no tiene mucha memoria. Si tuviesen más memoria se darían cuenta de que el 50% del universo son plagios (risas). Cosas que he sacado de cual o tal libro... Es verdad, es verdad, me encanta la literatura. Para este disco no lo haré porque creo que era crecer demasiado rápido. Vamos a dejar un poco de tiempo y vamos a ver qué sucede porque a lo mejor podemos hacer algo que sea realmente grande. Un entramado, una novela que se entrame con un disco... Vamos a dejar un poco de tiempo. Al principio los de la compañía me propusieron la idea, escribí los dos primeros relatos y me parecieron muy buenos, pero al escribir el tercero me entró esa duda... ¿no estaré sobrando? Vamos a hacer un disco con la banda y ya habrá tiempo para hacer este tipo de cosas. 

Texto de Bruno Corrales
Fotografía de Carolina Galiano /  / 
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Señor Mostaza: "Somos una colección de minitraumas"

A un ritmo pausado pero realmente sólido y coherente, Señor Mostaza cumplían en este 2012 diez años desde su primera entrega discográfica. En Pianoforte , un primer EP heredero de un sonido ya trabajado en The Flauters -banda previa de tres cuartas partes de Señor Mostaza- se podía adivinar un potencial que con los años no ha hecho más que desarrollarse y confirmarse gracias a unos ejemplares discos de estudio y a un directo arrollador. Así, la banda ha conseguido no solo establecerse en el panorama nacional, sino también diferenciarse debido a sus peculiares textos y a su mezcla de pop, rock, ragtime y funk. Desde entonces, la banda nos ha dejado tres trabajos de una factura impecable: Mundo interior , Somos poco prácticos y Podemos sonreír . Con Valencia como ciudad de origen y permanente base de operaciones, el grupo formado por Luis Prado (piano y voz), Paco Tamarit (guitarra y coros), Alejandro "Boli" Climent (bajo) y Eduardo Olmedo (batería) ha venido mimando un proyecto que se ha visto obligado a alternar con diferentes trabajos y con numerosas giras acompañando a músicos y a bandas de la talla de Miguel Ríos , M Clan o Fito & Fitipaldis . Durante el pasado mes de febrero, Señor Mostaza regresaban la capital, y tras un apabullante nuevo concierto en la sala Clamores teníamos la oportunidad de robar unos minutos a su frontman, Luis Prado. Esto es lo que nos contaba.


Vuestro último disco, Podemos sonreír , ya está bastante rodado, pues salía a finales del año 2010. ¿Estáis contentos con el efecto que ha causado hasta el momento?
Si, nadie ha dicho una mala palabra del disco. Nos gustaría igual haber tocado en más sitios, pero bueno, el hecho de estar en Valencia a veces condiciona. ¡Hay partes de España que están realmente lejos! Yo creo que la respuesta ha sido muy buena a Podemos sonreír, creo que es un disco que ha supuesto un peldaño más en Señor Mostaza.

Soléis ser citados como una banda de pop. Pop en mayúsculas, eso sí, aunque en ocasiones es un término tan ambiguo que puede resultar incluso despectivo en algunos ámbitos. En este sentido, ¿cómo os gustaría que os definieran?
A mí me cuesta porque luego, si te fijas, nos encanta la música negra y la colamos a la menor ocasión. Y nos gusta mucho el ragtime. Bueno, yo el pop lo entiendo como intentar buscar la perfección de una melodía y de unos acordes. No lo entiendo como Bisbal, con todos los respetos hacia él. Lo entiendo como McCartney o Brian Wilson. En ese sentido, me gusta.

¿Cuál fue el momento en el que decidiste estar al frente de una banda? siendo además pianista, algo que no es lo habitual.
No, no lo hubo. Empezamos a tocar juntos en el instituto y fue por eliminación. Teníamos un cantante que considerábamos que no pegaba, y por eliminación me fui quedando yo. Nunca hubo un momento en el que dije: "voy a comandar una banda". Fue algo que hubo que hacer para seguir adelante. Y así hemos seguido.


La absolución de Camps, la condena a Garzón, ver a Ana Botella nombrada alcaldesa de Madrid... Durante estos días, ¿te han dado de ganas de escribir una canción?
Hombre, la verdad es que, quieras que no, todo eso acabo a veces un poquito filtrado en canciones. Pero quizá con esto me saldría una canción demasiado visceral, y a veces me gusta más mantener un poco la distancia. Más que ganas de escribir una canción, dan ganas de otra cosa. Lo dejo ahí, lo dejo ahí (risas).

¿Crees que le falta algo de sentido del humor al rock y al pop español?
Bueno, no creo. Yo creo que hay un poco de todo. Reconozco que a mí me gusta usar la ironía o el doble filo, pero creo que cada uno hace lo que tiene que hacer. Es difícil meter el humor en la música sin que quede en un chiste fácil. No, no creo que le falte. Más que humor a veces echo en falta un poquito de originalidad, de decir las mismas cosas de otra manera.

El hecho de que te llamen "señor" por primera vez, el fallo de Arconada en la Eurocopa del '84... En vuestras canciones encontramos numerosas tragedias, grandes y pequeñas. ¿Por qué crees que nos llegan tanto?
Bueno, porque somos una colección de minitraumas. Conforme vas cumpliendo años, a veces en las canciones mola revivir viejos traumas y aprovechar la ocasión para, en cierto modo, sacarlos un poco afuera y reírte de ellos.

En uno de vuestros temas más recientes, No tocaremos para ti, ¿habláis de la falta de predisposición que a veces tiene el público a la hora de escuchar música?
No tanto del público sino que... A veces en la industria de la música o alrededor de ella ves mucha gente a la que al final notas que la música es lo que menos le interesa. Esto se puede aplicar a muchas cosas diferentes pero... Nada, a veces tienes esa sensación.

Paco Tamarit
Muchos de vuestros seguidores, y me incluyo, piensan que quizá podríais llegar a más gente, en el sentido de que nos parece valioso lo que hacéis. ¿Teméis convertiros en un grupo de los llamados "malditos", valorados por la crítica pero, por alguna razón, sin lograr dar un salto grande en cuanto a público?
Realmente hay que reconocer que ahora estamos un poco en esa tesitura. Todas las críticas nuestras empiezan diciendo como que sería de justicia que fuéramos más conocidos. Pero el mundo de la música no es un mundo hecho para la justicia. Al final hay una industria y yo creo que cada uno tiene casi siempre lo que se merece. Nosotros hemos estado en esto por la música y no somos excesivamente buenos en el marketing, solo nos preocupamos de hacer música. Es algo que no está en nuestra mano. Es decir, en nuestra mano está el intentar tocar y hacer canciones lo mejor posible, y el resto ya son un poco más factores externos. No nos gusta la pose victimista de: "nos debería conocer más gente". Siempre aspiramos a que nos conozca más gente, pero tampoco nos quejamos. 

Aparentáis normalidad sobre el escenario para luego sorprender tanto con vuestras letras como con vuestro sonido, en estudio y en directo. ¿Sois una banda pretendidamente alejada de cualquier aspecto pretencioso? Sin una pose y una actitud que luego no tenga contenido.
Sí, quizás somos un poco anti-pose. Es lo que te decía antes, que al final estamos por la música. A mí me chifla David Bowie, pero me chiflaba antes de ver todas las pintas que llevaba. Igual que Mick Jagger. No sé, a mí de eso me atrapó la música. Y luego reconozco que me gusta la estética de los grupos, pero a mí lo primero que me entra es la música. Si no me entra la música me da igual que sea David Bowie. Necesito un contenido musical, los cuatro somos un poco así.

Trabajáis desde vuestros comienzos con una discográfica independiente, Hall of Fame Records. Con la perspectiva que da una década de trayectoria, ¿os habéis imaginado en algún momento cómo hubieran sido las cosas de haber trabajado con un sello grande? ¿Os plantéais ese paso?
Mundo interior fue un máster que paseó por muchas compañías y todas dijeron que era la hostia, pero todas tenían un "pero"... No lo sé, podría haber sido diferente, pero yo ya me cansé de esperar y decidí que nuestras canciones tenían que salir al mundo, no esperar a una compañía grande. Y aquí estamos.

¿Crees que ya pasó la época en la que un músico se veía obligado trasladarse a Madrid o a Barcelona para desarrollar su carrera? ¿Puede que las escenas de ciudades como Valencia, Granada o Galicia sean los suficientemente fuertes como para no tener que hacerlo?
Yo no lo veo. Quiero decir, al final se nota que muchas de las cosas están en Madrid o en Barcelona. Yo creo que eso se sigue notando, para bien o para mal. Nosotros hemos escogido seguir viviendo en Valencia, pero yo creo que cuesta un poquito más. Si fuéramos tan conocidos en Madrid como lo somos en Valencia, quizá habríamos llegado a más gente de la que llegamos ahora. Pero vamos, que estamos contentos de seguir donde estamos. 

Entre el sonido de estudio de The Flauters y Señor Mostaza se aprecia una buena labor de producción. ¿Hasta qué punto ha sido importante la participación de Carlos Raya en vuestro trabajo?
Sobre todo es importante en el aspecto de lo que él cree que mola más que oiga la gente. Somos un grupo que a veces va en muchas direcciones y a él le gusta extraer lo que cree que merece más la pena que escuche la gente. Yo creo que ahí está el papel. 

Vuestras canciones aguantan únicamente al piano, algo quizá lógico entendiendo que así han sido compuestas. De todas formas, resulta esencial el sonido completo de la banda. En Señor Mostaza, ¿es más importante el todo que la suma de las partes?
Pues no lo sé. Reconozco que cuando hago canciones me suelo imaginar a la banda. Es decir, no es un caso de música de cantautor a la que luego hay que añadir arreglos para la banda, sino que yo me suelo imaginar al grupo cuando hago la canción. Que luego mola ver las canciones al piano solo, pero yo reconozco que cuando hago una canción me lo estoy imaginando todo.

Luis Prado
Hacéis también conciertos reducidos a los que denomináis pianoacústicos, en los que estás tú solo o en todo caso junto a Paco Tamarit. Pero, ¿estarías completamente satisfecho si solo fuera así?
Mola pasar de un sitio a otro, me gustan las dos cosas. Me gusta mostrar el esqueleto de la canción y me gusta el "power" de la banda.

Conocemos vuestras referencias más clásicas pero, ¿qué hay en cuanto a las bandas actuales? ¿hay alguna que os pueda llegar a emocionar e incluso a influir de la misma forma?
Creo que si nos ponemos a hablar al final daremos con algo, pero yo reconozco que soy muy anacrónico y que si me pongo con Spotify el 90% de lo que escucho es algo medianamente antiguo. Yo igual te hablo de actuales y te hablo de Elliott Smith, pero ya hace un huevo de Elliot Smith. O cosas de Beck, cosas de Radiohead... Reconozco que siempre voy a mi bola, no tengo especial interés en seguir la actualidad. 

En vuestros conciertos es muy habitual escuchar versiones, algunas incluso ya son clásicos de vuestro repertorio. ¿Os habéis planteado grabar un disco de versiones?
Sí, yo creo que algún día caerá, que algún día nos pondremos con ello. Lo que pasa es que las versiones también son algo muy de divertirse, muy del momento, y a veces puede ser como grabar una borrachera. Es decir, es algo que nos gusta hacer en el local y que a veces nos gusta llevar al directo, pero me cuesta ahora pensar en estar grabando versiones. Es algo como muy espontáneo... Pero bueno, puede que caiga.

Como músicos de acompañamiento formáis parte de otras bandas, aunque supongo que Señor Mostaza es lo que más os llena, al ser algo propio. ¿Cuáles son los próximos planes de la banda, a corto y largo plazo?
Ahora estamos mirando canciones nuevas para grabar algo próximamente. No sabemos en forma de qué, si haremos un directo, si haremos un siguiente disco.... El plan sigue siendo reunirnos cuando podamos, cuando nos dejen nuestros respectivos trabajos.

¿Ahora mismo estáis embarcados en otras giras?
Ahora mismo no, hace poco sí. Yo estaba con Miguel Ríos, Boli estaba con Fito. Ahora tenemos unos meses de impasse, pero no tardaremos en estar ocupados. Cada uno tiene sus trabajos... Por ahora, Señor Mostaza no es un medio de ganarse la vida. Pero bueno, es algo que seguimos manteniendo y el plan es mantenerlo lo máximo que podamos.

Texto de Bruno Corrales
Fotografía de
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Gira por teatros de José Ignacio Lapido Once nuevos conciertos, del 14 de abril al 2 de junio

El próximo 14 de abril, José Ignacio Lapido comenzará en el Teatro Góngora de Córdoba una nueva gira que se desarrollará exclusivamente en teatros y auditorios y que le tendrá ocupado durante apróximadamente un mes y medio. Con ella recorrerá la práctica totalidad de Andalucía, además de visitar de nuevo ciudades como Madrid, Valladolid, Zaragoza y Murcia. Hace unos días salía a la luz el cartel de la gira, de nuevo diseñado por perroraro . Un artista ya conocido por el público del músico, pues en el pasado se encargó con gran acierto de los diseños tanto de Cartografía (2008) como de De sombras y sueños (2010), los dos últimos discos de estudio de José Ignacio Lapido. Cabe destacar que esta nueva serie de conciertos es la primera del músico granadino junto a la agencia de management Pink House Management , quien también representa a bandas como Fuel Fandango o Supersubmarina. Las entradas para el concierto en el Teatro Lara de Madrid, que se celebrará el próximo viernes 11 de mayo, ya están a la venta en Ticketmaster .

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Todas las noches que no vas a bailar Agenda semanal 20/25 de marzo

Tras un extraño puente, los madrileños vuelven a la realidad con la Semana Santa a la vuelta de la esquina. Musicalmente hablando, que es lo que aquí interesa, los próximos seis días se presentan de lo más tentadores. Casi como siempre, afortunadamente. Ya esta noche tenemos la oportunidad de asistir a una nueva edición de la Coctelera Sónica, dirigida por Patacho en el renovado Siroco. En esta ocasión, y con motivo de la llegada de la primavera, el Glutamato Ye-Yé volverá a reunir a músicos tan interesantes como Fernando Martín, Iñigo Coppel, Olivia de Happyland o Pablo Galiano, quien además volverá el viernes a la sala para ofrecer un nuevo concierto con banda. Prometen también los conciertos de los almerienses Los Summers, las dos noches de La Casa Azul en Ocho y Medio o el show de aforo limitadísimo que el jueves ofrecerá Alfa en el Figaro Café. Sin olvidar la presentación del festival Mancha Pop en la sala Goya 43, que también el jueves reunirá a bandas y artistas como Última Experiencia o Zahara. En el plano internacional, destacan las visitas de los estadounidenses Willie Nile y Jimmy Burns, del ex Velvet Underground John Cale o de los británicos Tindersticks.

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Programa especial de Estación Sonora en la Complutense La sala Naranja de la Facultad de Ciencias de la Información acogerá el martes una tarde de radio con numerosas entrevistas y actuaciones en directo

El próximo martes 13 de marzo, Estación Sonora ofrecerá un programa especial con público desde la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Ejemplo de iniciativa, constancia, generosidad y, por supuesto, un ejemplo de periodismo musical. Estación Sonora es un programa semanal nacido en 1999 en Radio Las Águilas de la mano de Raúl Molina y David Muñoz. A lo largo de los años se ha consolidado como un espacio diferente, alejado de criterios comerciales y mantenido a golpe de trabajo diario y pasión por el rock español. Con motivo de las celebraciones del 13º aniversario del programa, la sala Naranja de la facultad de Ciencias de la Información acogerá una tarde de radio abierta al público con numerosas entrevistas y actuaciones en directo. Una actividad organizada en colaboración con Deoído , foro de músicas populares contemporáneas creado en la propia universidad por Héctor Fouce.

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Lluvia nueva, lluvia vieja

Leiva en El Hangar, Burgos (02.03.12)

Tras más de diez años trabajando codo con codo, Rubén Pozo y Leiva decidían aparcar Pereza , separar sus caminos temporalmente y grabar sus respectivos primeros discos en solitario. Muchos lo veían venir, esta vez el acuerdo a la hora de decidir la aportación de cada uno en vista de un fallido sexto álbum de estudio de la banda no se produjo. La expectación por lo tanto era grande y el primero en llegar ha sido Leiva, que el pasado 21 de febrero lanzaba un disco al que decidía titular  Diciembre . Rodeado de prácticamente la misma banda que ha acompañado últimamente a Pereza en directo, Leiva saltaba ayer al escenario de la sala Hangar de Burgos, donde arrancaba de forma oficial una gira que ya cuenta con otras 22 fechas confirmadas por todo el territorio nacional. Y allí estuvo Gonzalo Benito, poeta burgalés y madrileño de pleno derecho, dicen que también informático y león. Tras el concierto nos escribía unas palabras que hemos querido compartir con todos vosotros. Os dejamos pues con un texto que además supone la primera colaboración de este blog. Y que sean muchas más.


Hola, Rock Sumergido.

Perdón por mi atrevimiento al escribir esta carta, pero he sentido la necesidad de hacerte llegar las siguientes líneas.

Esta tarde-noche ha llovido en Burgos y me ha invadido una extraña sensación resultado de un cúmulo de estímulos. Primero, me ha sorprendido ver a la gente a mi alrededor mirando al cielo, chapoteando en los charcos, con cara de expectación porque no sabían si ésta, la de hoy, iba a ser una tormenta como otras pasadas o una tormenta diferente, nunca vista. Segundo, porque a mí me ha hecho pensar si las gotas de agua que caen de arriba son gotas de agua que quedaron pendientes de caer en la tormenta anterior, o si por el contrario son gotas de agua nuevas, recién fabricadas por el barbas o quien sea que las fabrique, que han sido ideadas para bautizarnos hoy, para mojarnos el pelo y así, de esta manera, crearnos la sensación de que algo nuevo empieza; porque, en cierto modo pienso que cuando uno tiene el pelo mojado tiene esa sensación de haber nacido de nuevo (bien sea por una ducha mañanera que te despierta, o bien sea porque todos llegamos al mundo con el pelo, cabeza calva, bien mojadito).

En tercer lugar me ha chocado mucho el ver a los que me rodeaban tan acostumbrados a la lluvia de hoy, como si llevara lloviendo durante años y supieran cómo comportarse, qué hacer, qué decir, qué cantar (una gran práctica esa de bailar ¡y cantar! bajo la lluvia), como si esta lluvia fuera maravillosa aun sin saber si acaso es ácida. Y por último, me he sentido extraño, también, por ese pensamiento que tiene uno, mientras está bajo la lluvia, de intentar adivinar si mañana lloverá de nuevo o no. Bueno, creerás, al leer esto, que me he vuelto loco, pensarás que a ti qué te importa si llueve o no llueve en Burgos. Me, incluso, podrás decir que a ti los fenómenos atmosféricos te importan un pimiento porque realmente: tu rollo es el rock. Pero es que hoy, 2 de marzo del año 2012, ha tocado Leiva en Burgos. Según dijo él ha sido su primer concierto en solitario (sin Ruben) y con banda.

Si supiera hacer crónicas musicales quizá te hablaría del aforo casi completo de la sala, del sonido, de la puesta en escena de Leiva y los suyos, de la puntualidad o del retraso al comenzar, etc... O quizá te diría que el show ha durado una hora y media [escasa], y que ha tocado los temas de su nuevo disco Diciembre, una versión de "La rubia platino" de Joaquin Sabina, un tema de su hermano Juancho.... y varios de Pereza: Superhermanas, Animales, Cómo lo tienes tú, Amelie y Lady Madrid. Pero como no sé hacer crónicas musicales, simplemente te diré que me ha sorprendido ver a la gente a mi alrededor mirando al escenario sin saber si el show de hoy iba a ser un concierto más de Pereza (sin Ruben) o uno nuevo, nunca visto. Como digo que no se hacer crónicas musicales te comentaré que, durante el recital, he pensado mucho si las canciones que estaba escuchando estaban hechas para este proyecto de Leiva, o simplemente son canciones que quedaron pendientes de caer, de mojarnos, en discos anteriores de Pereza.

He pensado si estas gotas de lluvia, quiero decir canciones, nos han mojado el pelo para hacernos creer que algo empieza, que volvemos a nacer, o si por el contrario nos han mojado el pelo para resfriarnos y que mañana, con "catarro", no tengamos ganas de más lluvia, quiero decir música de Leiva y/o de Pereza. Como no sé hacer crónicas musicales te diré que ver a la gente cantar todas las canciones y aplaudir tanto, me ha hecho reflexionar sobre si han escuchado tantas veces el disco que ya les gusta o si simplemente se ha perdido ese respeto a la valoración y al sentido común que a mi me dice que primero se ve el concierto y luego se opina, y que por lógica no se debe decir "qué de puta madre" (perdon por la expresión) cuando ni los amplificadores se han enchufado ni los focos del escenario se han encendido. Y como no sé hacer crónicas musicales acabaré diciendo que me corroe la duda, desde incluso antes de hoy, de si el futuro nos traerá discos de Leiva o discos de Pereza.

Pese a todo he disfrutado tanto con el olor a lluvia cuando ha escampado, como con el concierto de Leiva.

Viva la lluvia. Viva el rock'n'roll.

Atentamente,
Ozono Tangible.
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