Coque Malla en Espacio para el Arte y la Cultura de Aranjuez (18.02.12
)
De esta forma, con el único apoyo que le ofrecía su guitarra, comenzaba a sonar
Despierto
, primer tema de su citado nuevo disco. Cómodo sobre el escenario, ante un público silencioso y sumido en la oscuridad, Coque Malla decidía continuar presentando sus nuevas canciones. Temas de la intensidad de
La Carta
o
Termonuclear
calaban con fuerza en un espacio escénico totalmente favorable para ellas. A cada minuto que pasaba quedaba un poco más claro que el madrileño ha sabido evolucionar con elegancia, encontrando un lugar propio en un estilo en el que combina garra y delicadeza, jugando con el contraste y especialmente con los silencios. Subidas y bajadas propias de canciones como la sentida
Puede ser
.
Un concierto corto que sobrepasaba a duras penas la hora de duración, pero en el que se creaba una atmósfera agradable e incluso participativa por parte del público, al que el artista pedía con éxito simular el imprescindible arreglo de trompeta de
Déjate llevar
. En adelante el repertorio daba un giro completo y el músico madrileño se lanzaba con canciones más antiguas como la exitosa
No puedo vivir sin ti
,
Berlín
,
She's my baby
e incluso una versión del
Rosa's Motel
de
Las Ruedas
, veterana banda a la que no dudó en reivindicar. Llegaba el momento de los bises, uno típico y esperado volviendo a
Termonuclear
e interpretando canciones como
El barco
y
Lo intenta
; y otro autoprovocado por el músico, que con buen humor y prueba de la comodidad allí reinante instaba al público a pedir más, saltándose lo establecido para aquella tarde-noche. Pasadas las nueve de la noche, Coque Malla desenchufaba la guitarra y cerraba su concierto con
Una moneda
entre un respetuoso y agradecido silencio. Pequeños lujos por los que sin duda vale la pena moverse.
Texto y fotografía de Bruno Corrales
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