Etiquetas: Crónicas , Dixie Town , Los Deltonos

Lecciones de rock

Los Deltonos + Dixie Town en Caracol (14.12.11)

Directamente desde Muriedas, Cantabria, Los Deltonos se lanzaban de nuevo a la carretera poniendo rumbo a la capital. Lo hacían solo dos días después de publicar La caja de los truenos , su nuevo álbum, el octavo ya de una larga trayectoria que comenzaba en 1986 y que se extiende hasta nuestros días en un estado de forma admirable. La cita era esta vez en la sala Caracol, donde antes pudimos ver a Dixie Town , potente y serio power trío de blues y rock setentero formado por José Luis Ferrández (guitarra y voz) y Oscar Fontán (bajo), que contó aquella noche con la colaboración del experimentado Antonio “Pax” Álvarez a la batería. Los de Vigo, que también presentaban nuevo disco, Fat & Superb , causaron una gran impresión en los instantes previos a la llegada de Los Deltonos. Por desgracia, el público pasadas las nueve de la noche era todavía escaso, comprensibles riesgos de los conciertos en miércoles.

Poco a poco, la noche fue cogiendo tono y a las diez y media el telón de la sala Caracol volvía a abrirse. En el escenario, un Iñaki García ya en posición daba paso con su batería al resto de la banda, que arrancaba con Repartiendo , la historia ficticia del matón Andrés Muñiz, demoledor tema con el que abrían su anterior disco, Buenos tiempos . Un gran comienzo que auguraba otro buen concierto de los cántabros. Y es que Los Deltonos se han ganado a pulso el convertirse en toda una referencia del rock español, un ejemplo no solo de técnica y talento sino también de coherencia y evolución, pues como ellos mismos dicen han recorrido los distintos caminos del rock, destacando en un primer momento como valedores de un primigenio rhythm & blues y haciendo suyo en estos últimos años el género conocido como americana, una amalgama de country, folk y rock. Tras diversos baches y cambios de formación durante los años noventa, con el nuevo siglo se reconvertían en un cuarteto que ahora se encuentra totalmente consolidado. Desde ese momento, Hendrik Röver, guitarrista y compositor de la banda, no ha dejado de contar a su lado con Fernando Macaya a la guitarra, Pablo Zeta al bajo e Iñaki García a la batería.

La excesiva cercanía de la publicación de su último álbum hizo que este no fuera un concierto de presentación al uso. La banda decidiría seguir apoyándose en gran medida en su no tan lejano anterior disco, el ya citado Buenos tiempos, interpretando temas como Brindemos , 30 días , Revolución o Discoteque Breakdown , todo un himno por su temática para los más puristas del rock. Aún así, fue sin duda una buena primera toma de contacto con las nuevas canciones, destacando la vertiginosa El espíritu de la montaña , la funky El sector de los milagros o A qué vino volver , medio tiempo que Röver interpretaría sentado, a cargo de la steel guitar.

El espectáculo estaba servido, más si cabe con canciones clave en sus directos como Horizonte eléctrico o Elvis . Algo olvidadizo con las letras y verdaderamente impresionante a la guitarra, Hendrik Röver convencía de nuevo sin aparente esfuerzo, respaldado por una banda de primera división. Se acercaba el final de la noche y fue entonces cuando más alegrías se llevarían los nostálgicos, con viejas canciones como Nadie me conoce , Todavía no sabes mi nombre , Escucha o No, señor , pertenecientes estas dos últimas ya al segundo bis, tras las cuales se despidirian definitivamente. Los Deltonos, a pesar de haber alcanzado el cuarto de siglo como banda, no son amigos de homenajes, aniversarios ni reuniones y sí de mirar hacia adelante. Por suerte para nosotros, no están de vuelta de nada y dificilmente lo estarán alguna vez.

Texto de Bruno Corrales
Fotografía de
Artículo también publicado en La Huella Digital
Etiquetas: Crónicas , Depedro

Héroes de otoño

Depedro en Teatro Federico García Lorca (04.12.11)

El del pasado domingo 4 de diciembre no iba a ser un concierto más, y varias eran las razones para poder llegar a pensar eso antes siquiera de haber escuchado una nota. La cita era a las ocho de la tarde en el fabuloso Teatro Federico García Lorca de Getafe, a dos pasos de la estación de tren. Este teatro es una de las puntas de lanza del festival Cultura Inquieta , que tras celebrar su segunda edición este verano trata ahora de expandirse durante todo el año con conciertos y otras actividades. Recomendable por tanto era el anfitrión, pero genial era la excusa, pues aquella tarde íbamos a poder ver un nuevo concierto de Depedro . El proyecto personal de Jairo Zavala se presentaba en Getafe con una engañosa formación en trío, completada por Andrés Litwin y Lucas. Engañosa porque, con músicos así y tal despliegue, cualquiera con los ojos cerrados hubiera apostado a que no habría menos de cinco personas en escena.

Jairo Zavala
Dos cosas se unieron en aquella tarde de domingo, convirtiendo al concierto en un verdadero lujo. En primer lugar, el propio emplazamiento. Teatros como el García Lorca de Getafe no son ni mucho menos raros en cada localidad de nuestro país e incluso en cada facultad, otra cosa es el uso que se les llega a dar. Conciertos como el de Depedro confirman sin duda que la música popular debe estar mucho más presente en este tipo de recintos. Por otra parte, es evidente que, en un sitio así, donde la acústica es perfecta, tanto lo bueno como lo malo queda totalmente en evidencia, y de nada hubiera servido el lugar sin un talento como el de Jairo Zavala, músico madrileño curtido en mil batallas, proyectos propios y ajenos, que ahora ve como su apuesta más personal triunfa por todo el mundo. Y no es una manera de hablar.

Pero es bonito pensar que no solo son el trabajo y la suerte los que te llevan hasta ahí, sino que también es esencial el respeto y la ayuda de los compañeros de local y carretera. Así, antes del propio concierto de Depedro, y a pesar de no estar anunciado, pudimos escuchar algunas de las canciones de Lucas, cantautor y viejo compañero del propio Jairo, al que ahora acompaña en sus diversas giras. Sonarían temas como Piscinas vacías , Refuerzo positivo de la luz o Blanco y negro , enlazadas todas ellas con un gran sentido del humor por parte del músico, que se presentaba ante el público solo con su guitarra.

El ambiente era ya perfecto y la banda no se iba a hacer esperar. El concierto comenzaba, no de cualquier forma. Cabe destacar que Depedro pertenece a ese tipo de artistas que no se caracterizan por tener un gran éxito en forma de canción, pero que sí pueden presumir de la alta calidad media de su repertorio. De esta forma, siempre parecen evitar andarse con rodeos y guardarse balas en la recámara. De ahí la buena impresión inicial tras comenzar escuchando canciones como Chilla que tiemble , la estupenda versión de Llorona o el tema que abre su último disco, Eternamente . A partir de ese momento la tarde sufriría un incómodo bache, pues los problemas técnicos obligaban a la banda a abandonar el escenario con tal de revisar cada detalle. Visiblemente molesto se mostraba al batería -y bajista- Andrés Litwin, algo más que comprensible viéndole minutos después en su plenitud, con todo a su alrededor funcionando a la perfección. Admirable lo del joven músico argentino, un prodigio de ritmo y coordinación.

Lucas
Con todo en orden, el concierto continuaba y ya no volvería a romperse la magia, ese especial encanto que ofrece un teatro. En canciones como Tu mediodía quedaría además claro lo particular de aquella tarde, en la que obviamente no existió ninguna pega a la entrada para los menores de edad. Varios niños por el patio de butacas y ningún bostezo. Jairo, con incontables directos a sus espaldas, supo cómo hacer participar al público, que se unía sin reparo a los coros, llegando a momentos tan emocionantes como el que se produjo durante Diciembre , ya en los bises, con un público en plena comunión con el cantante. Los pelos de punta. No se echarían de menos canciones como Two parts in one , Nubes de papel , Empty fields o La memoria , una mezcla de sus hasta ahora dos discos de estudio, todas ellas bajo el ya inconfundible sello fronterizo de Depedro. Como es habitual, el concierto terminaba con Comanche , haciendo bailar a un público que en gran parte no se volvería a sentar, pues despedía poco después en pie y con un largo aplauso a uno de nuestros músicos más internacionales. Uno de esos artistas corredores de fondo cuya proyección y éxito nos lleva a pensar que a veces hay un mundo justo ahí fuera.

Texto de Bruno Corrales
Fotografías de Raquel de Hita
Etiquetas: Opinión

Opinión: Un buen final

La primera impresión, esa prueba de fuego. La vida no nos concede más que una oportunidad para entrar con buen pie en la existencia de los demás. Por lo tanto, todo cuidado es poco. Lo que a veces no consideramos es que también es muy importante un buen final, una elegante y razonable retirada a tiempo. Y es que, aunque nos resistamos a la idea, todo termina en algún momento. Si ya de por sí este hecho es difícil de asumir, unido al mundo de la música resulta todavía más polémico. Pero vayamos por partes, pues aquí nos encontramos con un colectivo peculiar, los músicos, esas personas a las que exigimos honestidad, innovación, fidelidad... y, lo más importante, todo al mismo tiempo.

Ellos, mucho más que nosotros, deben dar ejemplo y ser coherentes con su obra, deben preocuparse de no fallar a su público. Cabe destacar un detalle importante: aunque no lo sepan, en algún momento de su trayectoria las canciones y todo lo que las rodea dejaron de pertenecerles. Así, cada decisión cae como
una bomba que nunca va a dejar contento a todo el mundo. Del mismo modo, cada paso adelante es sometido a un juicio estricto y tanto su relación con otras bandas como su aparición e identificación con según qué medios condicionan en gran medida su aceptación.

En este panorama, el momento sin duda más importante es el que marca (o no) el final de una banda. El pasado viernes 2 de diciembre nos sorprendía un curioso comunicado en verso firmado por “El Drogas” en el que anunciaba su salida de Barricada . Horas después, el resto de la banda lo confirmaba, asegurando nuevo disco ya sin él entre sus filas. Así, un grupo de su importancia se sumaba a la larga lista de los que deciden continuar sin una de las piezas claves de su engranaje. El rock español ya tiene suficiente historia a sus espaldas como para no tener que abandonarlo en búsqueda de otros ejemplos, ahí tenemos casos como los de Burning o Los Secretos que, debido sin duda a hechos mucho más tristes, han continuado sin músicos cuyo carisma y aportación a la banda era irremplazable. A otros niveles, muchos aún recuerdan la importancia del guitarrista Santiago Campillo en unos primigenios M Clan o la labor de Miguel Costas en Siniestro Total .

Luego están los que se resisten, aquellos grupos que una vez se fueron para no volver. Leño y 091 terminaron su andadura por distintas razones. Su momento quedó en el pasado y, ya sea por coherencia o por falta de necesidad, tanto Rosendo Mercado como José Ignacio Lapido se han visto obligados a responder una y otra vez a la misma pregunta, negándose al fin y al cabo a revivir lo que, más allá de calmar la nostalgia, no guarda sentido en sí. Casos todos ellos discutibles pero al fin y al cabo legítimos, pues cada uno es dueño de su destino y legado, pero más todavía de su empresa. A estas alturas debemos andarnos con bastante cuidado al asegurar según qué cosas pues ya nada parece imposible, solo hay que recordar las reuniones puntuales de grupos como Héroes del Silencio o Los Enemigos .

Pero vayamos de una vez al fondo de la cuestión: y es que, ¿hasta que punto importa cómo terminar? ¿puede una banda llegar a destruir su legado a base de decisiones que alarguen su trayectoria innecesariamente? Y, por otro lado, ¿estamos los demás realmente capacitados para decidir cuándo algo ajeno debe llegar a su fin? De la mezcla de sentimientos exagerados o mal entendidos con la necesidad y las inquietudes de un artista y del choque de la militancia con la inevitable visión comercial del asunto musical solo puede surgir la confusión, la amarga sensación de traición o, con suerte, el aplauso y la comprensión. No hay grandes remedios siempre y cuando retirarse en el momento justo o no tomarse tan en serio este tipo de cosas sean bonitas sugerencias, pero inocentes soluciones.

Texto de Bruno Corrales
Etiquetas: Entrevistas , Los Deltonos

Los Deltonos: "No pretendemos ser modernos ni nostálgicos"

Mediados del mes de diciembre. En varias webs y blogs ya proliferan listas con lo mejor que nos ha dejado el año. Quizá sea algo razonable a efectos prácticos, puede que en otro caso llegáramos a entendernos, pero no ahora, no con un disco de Los Deltonos pendiente por medio. Y es que la banda cántabra, uno de los grupos clave para el rock español en estos últimos veinte años publica hoy La caja de los truenos , su nuevo disco. Con él bajo el brazo, Hendrik Röver, Iñaki García, Pablo Zeta y Fernando Macaya se embarcarán durante los próximos días en una mini-gira que los llevará a Madrid, Cádiz y Salamanca, prometiendo volver a partir de febrero con una gira de presentación al uso del que ya es su octavo disco de estudio. Hace unos días tuvimos la oportunidad de compartir impresiones previas a este lanzamiento con su líder, Hendrik Röver. Esto es lo que nos contó.

El 12 de diciembre sale a la venta La caja de los truenos , el séptimo disco de estudio de Los Deltonos. ¿Ha sido una grabación diferente en algún aspecto a otras anteriores? ¿Las canciones surgieron con facilidad?
Ha sido la grabación menos preparada y más espontánea que hemos hecho nunca. Hice las canciones en febrero, las grabamos tocando a la vez en unos cuántos días sueltos en marzo, casi sin ensayarlas, las mezclé en abril y santas pascuas.

Por lo que hemos podido escuchar hasta ahora, en general parece que se mantiene la frescura que ya demostrastéis en Buenos Tiempos . Una continuación lógica y natural, sin rastro de anteriores rupturas y cambios en el sonido. ¿Pensáis que es así o encontraremos algún cambio relevante?
Es que salvo una lobotomía, una estancia prolongada sin oxígeno o intereses inconfesables no me parece lógico cambiar demasiado de un disco a otro. El disco es otro paso adelante y una foto de Los Deltonos en 2011, tampoco pretende otra cosa. Un cambio relevante sería la incorporación de un arpa y Pablo e Iñaki cantando las canciones. Pero tranquilos, nada de eso ha ocurrido.

En más de una ocasión, Hendrik ha manifestado que Los Deltonos son una banda de rock sin apellidos. ¿Os seguís considerando de esta manera? ¿o quizá el camino iniciado con GT os puede llevar a encuadraros en algún subgénero en concreto, si es que eso os preocupa?
Es que no se me ocurre una manera mas general y menos etiquetante de describirnos. Transitamos los múltiples caminos del rock y punto. No pretendemos ser modernos ni nostálgicos. Hacemos lo nuestro y esperamos hacerlo bien.

El nuevo disco sale a la venta en CD y en vinilo, incluyendo las dos opciones una descarga en formato digital. En particular, la edición en vinilo, ¿genera benificios o es puro romanticismo? ¿Puede realmente volver a normalizarse su fabricación y uso o pensáis que no dejará de depender del esfuerzo y la iniciativa personal del músico?
Yo creo que es romanticismo. Apostaría a que el 70% de los que compran vinilo no lo ponen mas de una vez.

Hace ya seis años que aparecía GT, vuestro quinto álbum y la primera referencia de Guitar Town Recordings. Desde entonces han venido dos discos más de Los Deltonos y otros dos de Hendrik Röver en solitario. ¿Ha sido crear y serviros de Guitar Town una de las mejores decisiones que habéis tomado en vuestra carrera?
La distribución es como tener hemorroides crónicas, pero por lo demás se discute infinitamente menos. Uno toma sus decisiones y apechuga.


Pocos días después de la salida del nuevo disco estaréis actuando en Madrid, Cádiz y Salamanca. ¿Cómo os planteáis estos conciertos, teniendo en cuenta que la gente apenas habrá tomado contacto con La caja de los truenos?
En realidad no estaban planteados como conciertos de presentación al uso. Simplemente, al final han coincidido. Habrá unas cuantas del disco nuevo y el resto saldrán de nuestro ya extenso catálogo anterior.

¿Cómo tenéis en mente organizar la gira de presentación de La caja de los truenos , más allá de estos tres conciertos de diciembre? ¿Está ya planeada vuestra actividad en 2012?
Supongo que haremos una verdadera gira en febrero/marzo, cuando la gente haya tenido tiempo de aprenderse el disco.

Desde hace tiempo, no solo vivís para Los Deltonos. Proyectos como Chicktones, Soul Gestapo o la carrera en solitario de Hendrik Röver así lo demuestran. ¿Es una experiencia saludable el expresar otras ideas e inquietudes en bandas paralelas? ¿Resulta beneficioso en definitiva para Los Deltonos?
Es altamente beneficioso para Los Deltonos porque cada uno de los proyectos paralelos tienen su propia personalidad, y esos diferentes matices amplían el rango de posibilidades cada vez que coincidimos. Además, oxigena mucho no estar siempre pensando en el mismo grupo y en las mismas canciones.

Mantenéis vuestra base de operaciones en Santander. Vosotros mismos os marcáis el ritmo de grabaciones y giras. Además, y entre otras cosas, no sois unos habituales en festivales de verano. Por vuestra forma de trabajar y de ver el mundo de la música, ¿os sentís unos extraños dentro del panorama nacional?
Lo de no ser habituales en los festivales no es por nosotros, desde luego. Tengo unas ganas locas de que se rompa la fotocopiadora con la que a principios de año se hacen los carteles iguales de todos los festivales. A veces parece que sólo existan o toquen una docena de grupos. Pero que conste, que los extraños son ellos (risas).

Volvieron a la actividad Los Hermanos Dalton, tras casi desaparecer durante el nuevo siglo. Además, aunque de forma puntual, regresan también ahora Los Enemigos a los escenarios. ¿Qué opinión os merece, siendo las dos bandas compañeras de generación?
Creo que un músico no puede dejar de serlo nunca, y aunque a veces tengas que anteponer otras cosas siempre vuelves. Por los Hermanos me alegro mucho. Soy -aunque también me alegro en el caso que mencionas- ligeramente mas escéptico con las reuniones. Creo que si te has separado por algo sería.

A raíz de la anterior pregunta, y volviendo a vosotros, ¿qué hace de Los Deltonos una banda tan sólida? ¿Se puede decir incluso que éste es vuestro momento más estable en cuanto a formación y actividad?
Llevamos con esta formación desde 2000. Supongo que hemos aprendido a querernos como somos.

La caja de los truenos , que puede escucharse ya al completo desde la web oficial de la banda, está disponible en CD, formato digital y vinilo, siendo esta última una edición limitada a 500 copias.

    Texto de Bruno Corrales
    Artículo también publicado en La Huella Digital
    Etiquetas: Crónicas , Mucho , Sidonie

    Psicodelia itinerante

    Sidonie + Mucho en Teatro Circo Price (24.11.11)

    Justo hace una semana, el pasado jueves 24 de noviembre, los catalanes Sidonie presentaban con gran éxito su nuevo álbum en Madrid. El lujoso Teatro Circo Price acogía el estreno en la capital de El Fluido García , el sexto disco de estudio de la banda formada por Marc Rose, Jesús Senra y Axel Pi, que no viene sino a mejorar su ya completo y efectivo repertorio. Abriendo su concierto, un grupo amigo. Los toledanos Mucho fueron los elegidos para caldear el ambiente de una noche que tuvo pop, psicodelia, travestismo e incluso inoportunos fallos técnicos de última hora. En definitiva, una gran noche en el circo.

    El Fluido García viene siendo considerado la vuelta de Sidonie a la psicodelia, el disco con el que la banda ha decidido recuperar el espíritu de sus primeros trabajos, cuando aún siquiera habían afrontado el cambio de idioma. Y quizá sea así si nos remitimos únicamente a lo que el trío ha registrado en estudio, pero lo cierto es que Sidonie nunca habían renegado de sus raíces en directo, ofreciendo algo difícil de encontrar en nuestro país. Una alternancia de canciones pop redondas con momentos de locura e improvisación.

    Martí Perarnau (Mucho)

    De todas formas, aún no era el momento de comprobarlo, y es que Sidonie no se presentaron solos en el Teatro Circo Price. Acompañándolos teníamos a Mucho, formada con la base de The Sunday Drivers y con el ex- Underwater Tea Party Martí Perarnau al frente. Un grupo que sorprendía a comienzos de este 2011 con un álbum debut en el que rompían rápidamente con su pasado. Poco antes de las nueve de la noche subían al escenario de un teatro aún bastante vacío. Poco tiempo para tocar, pero el suficiente para dar buena cuenta de lo que son capaces. Autodenominados como “forajidos del rock cósmico grecolatino”, la banda comenzó el repaso a su disco homónimo, destacando temas como Si quieres, no , ¡Que viva su ley! o Vas a saturar , donde Perarnau demostraba su notable y personal dote como vocalista y la banda, formada por Fausto Pérez a la guitarra, Carlos Pinto a la batería y Miguel de Lucas al bajo confirmaba su experiencia. Tremendamente agradecidos con Sidonie, de los que se confesaron admiradores, Mucho se despedían con Corre mi reloj para dar paso a los protagonistas de la noche.

    Jesús Senra (Sidonie)
    Solo unos minutos después las luces se volvían a apagar. Preparados, con un Jesús Senra subido al baffle incluso antes de empezar, Sidonie arrancaban con Alma de goma y Tormenta de verano , dos temas de su nuevo disco. Su trayectoria ya puede considerarse extensa y, en consecuencia, no les faltan posibilidades. Así, la banda parecía decidir no guardarse balas en la recámara y atacaban a continuación con canciones como Feelin' down , Costa Azul o Fascinado , dando al público lo que esperaba. Poco después llegaba una de las situaciones más hilarantes de la noche. En un momento inesperado, sin ni siquiera llegar a la decena de canciones, la banda se retiraba a los camerinos e, instantes después, un Marc Ros en batín seguido de Jesús Senra en minifalda y Axel Pi en ajustada camiseta de tirantes recordaba con humor y un fragmento atropellado del Bohemian Rhapsody a Freddie Mercury, en el día en el que se cumplía el 20º aniversario de la muerte del líder de Queen .

    Si algo no puede decirse de Sidonie es que sea un grupo plano y convencional en directo, y así lo volvieron a demostrar. Tras la interpretación de Giraluna a capella, el grupo sustituía las guitarras eléctricas por acústicas para tocar la que ellos mismos consideraron como una de sus mejores grabaciones, la reciente Bajo un cielo azul (de papel celofán) , que enlazarían con Sylvia . Por otro lado, resulta difícil pasar por alto la labor del cuarto Sidonie, pues en directo la banda se hacen acompañar del multinstrumentista David T. Ginzo, que recientemente ha comenzado su carrera en solitario bajo el seudónimo de Tuya .

    Llegaba uno de los momentos claves de la noche con tres de las canciones más contundentes de su último álbum, los ya singles A mil años luz y El bosque y la instrumental Negroni , que sin duda convencieron en directo. El remate final llegaría con temas ya contrastados, caso de Nuestro baile del viernes , On the sofa o El incendio , con la que trataron de cerrar el concierto, sin mucho éxito debido a un fatal fallo técnico que dejó casi muda a la banda en el último momento. Aún así, fueron casi dos horas de concierto por parte de los catalanes en las que demostraron estar con más ganas que nunca, pero sobre todo con un nuevo material entre manos más que interesante.

    Texto de Bruno Corrales
    Fotografía de Paloma de la Fuente
    Artículo también publicado en La Huella Digital
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